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miércoles, 18 de febrero de 2015

LECTURARIO # 35. Noguera, Fogwill, Garcés, Lojo


• Quiero rendir un homenaje a Carlos Noguera (1943-2015), novelista, editor y amigo que acaba de fallecer en Caracas, siendo presidente de la Editorial Monte Avila, la más importante de Venezuela desde hace décadas.
            De su obra dijo Judit Gerendas, que es la académica más reconocida del hermano país: "En la literatura venezolana existen muchas líneas, muchas divergencias, una heterogeneidad inevitable y necesaria, una riqueza valiosa. Hay en esta literatura nostalgia y desarraigo, humor e ironía, y subversión y cuestionamiento de los valores (...) Una de las novelas más interesantes que se han publicado en Venezuela en la década del noventa, "Juegos bajo la luna", de Carlos Noguera (...) renueva significativamente a la narrativa venezolana actual. En la fluidez y el desparpajo de este texto se materializa el don de narrar de un escritor maduro, capaz de hacernos sentir su propio placer de contar (...) Se trata de la historia de unos adolescentes cuyo devenir vital no se observa con una mirada transida de nostalgia; todo lo contrario, se ha producido un espacio para permitir desplegarse el humor juvenil de los personajes, su espíritu de guasa, material tratado por el narrador con un humor a la vez agudo e intelectual y, al mismo tiempo, cargado de ternura y de una suave ironía (...) A partir de la constante universal que caracteriza a los adolescentes, a saber, el intenso deseo de pertenecer a un grupo en el que se postula como uno de los valores más altos el de la amistad, tiene lugar el transcurrir vital de estos muchachos caraqueños, para quienes el sentimiento fraterno constituye el espíritu dominante. Representan a un sector de la juventud (... que) más que objetivos políticos o éticos, se propone el fin estético y cultural de combatir la cursilería".
            Carlos Noguera fue el introductor de mi obra en Venezuela. Editó para Monte Avila mi libro de cuentos más popular, titulado "Luminoso amarillo y otros cuentos", y también mi novela "Santo Oficio de la Memoria" en una edición preciosa y de notable circulación. Hace unos años me visitó en Resistencia, donde todavía algunos recuerdan su brillante exposición en el Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura. Que esté bien en el viaje que ha emprendido.

• Leo, después de años de resistirme, "Muchacha Punk", de Rodolfo Enrique Fogwill (1941-2010). Una buena nouvelle, que resiste airosa el paso del tiempo y para mí es mejor incluso que su más conocida "Los Pichiciegos". La resistencia que declaro, por cierto, obedece a comentarios públicos muy desagradables que él me dispensó hace años. No entro en detalles ahora por pura discreción. Sólo diré que siempre lo consideré un escritor muy interesante por encima de sus groserías y su desesperada necesidad de sobresalir construyendo su propio mito. Esas cosas, en literatura, sólo empequeñecen. (Mini letras, Kliczkowski, España).

* Leo también "Hacete hombre", del joven y talentoso Gonzalo Garcés (1974). Un texto que desde lo narrativo remite a lo autobiográfico, en onda psicoanálisis y parricidio, con buen humor y elegante escritura. No es un libro para todo el mundo, ni es lo mejor de GG, quien fue precoz autor de una interesante novela, "Los impacientes", que en 2000 o 2001 recibió el Premo Biblioteca Breve en España. Pero quizás este libro, como suele sucedernos a muchos, corresponde a una etapa de la vida de este narrador. Del que mucho se hablará todavía. O al menos yo lo leí desde esa perspectiva. (Marea Editorial).

• "Todos éramos hijos" es el título de la última novela de la notable y prolífica narradora María Rosa Lojo (1954). Además académica y periodista, en mi opinión es autora de una de las mejores novelas históricas de la Argentina contemporánea: "La pasión de los nómades" (creo que de 1997 o 98) en la que narra a un Lucio V. Mansilla maravilloso, en un texto que dialoga con inteligencia, saber y sabor con "Una excursión a los Indios Ranqueles".

      Hay otros libros de Lojo que también aprecio mucho, como las narraciones breves de "Historias ocultas de la Recoleta" y la conmovedora novela "Finisterre" (2005) sobre la inmigración gallega a nuestro país. Por eso Lojo, precisamente de familia gallega y ya multipremiada por su sólida obra literaria, junto con Rodolfo Alonso representa lo mejor de la cultura gallega arribada a estas tierras. Y ahora aparece nuevamente esa "galleguidad" —si me permiten el neologismo— en esta novela "Todos éramos hijos". Una historia que no me deslumbró como otras de esta autora, quizás porque narra segmentos de la vida nacional que yo conozco y he vivido: la tragedia de una generación idealista, pletórica de jóvenes que protagonizaron los años 70, en este caso (este texto) desde una perspectiva de lo que se llamó la Teología de la Liberación. La novela sigue a Frik, una chica de férrea y clásica educación católica de comienzos de los 70, en su derrotero de amistades, amor, lecturas, teatro y sueños en el paso de la débil democracia previa al golpe de estado de marzo de 1976 a la feroz dictadura criminal que siguió. Un libro que recomiendo sin dudas para jóvenes lectores/as, sí que también lleno de piedad y comprensión pero no por ello complacencia. Un libro que conmoverá a más de uno/a, y que prologan Adolfo Pérez Esquival y Graciela Fernández Meijide. (Sudamericana).

domingo, 15 de febrero de 2015

EN CARNAVAL, EL CIRCO Y LA CONSTITUCION

Mi artículo de hoy Domingo en The Buenos Aires Herald:

http://buenosairesherald.com/article/182040/carnival-circus-and-the-constitution

Y la versión en Castellano, en Página/12:

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-266248-2015-02-16.html


En Carnaval, el Circo y la Constitución

En un manifiesto publicado esta semana con el gran dramaturgo nacional Tito Cossa a la cabeza, algunos ciudadanos sostuvimos una posición diferente ante la convocatoria de cinco fiscales porteños a marchar el próximo 18 en homenaje al fallecido fiscal Alberto Nisman.

El oportunismo político opositor y mediático que rápidamente se montó sobre la idea (o la tuvo, quién sabe, pues quizá los cinco fiscales sólo fueron ejecutores) exigía una respuesta que vastos sectores de la sociedad parecían esperar. Y así, sin alharacas y con absoluta discreción, se propuso manifestarse en favor de algo superior como es el estricto cumplimiento de la Constitución Nacional.

El llamado incluyó asumir el compromiso de cuidar la salud de la Democracia, el saneamiento profundo de la Justicia, el respeto irrestricto de los Derechos Humanos y el imperio de la Paz en la República. La respuesta fue asombrosa: en 72 horas decenas de miles de adhesiones provenientes de todo el país inundaron de emailes, llamados y simpatías las redes sociales, y los envíos no se detienen.

El golpe de estado, pensamos muchos, de todos modos está en marcha. De ahí el temor a que pueda haber provocaciones y desmanes el 18F. De ahí, también, la firme condena a toda forma de violencia, incluso la que se incita desde el terrorismo periodístico y televisivo imperante, que impulsa y estimula alocadamente a un minúsculo grupo de fiscales —desprestigiados casi todos, algunos con probados lazos con la dictadura y uno con el narcopoder— a seguir esmerilando las instituciones republicanas, ya muy dañadas luego de la frustrada "denuncia" del malogrado fiscal Nisman.

Todo indica que la anunciada marcha del 18F será numerosa, porque recogerá descontentos de todo tipo y en particular de las clases medias porteñas. A esa convocatoria se sumó, veloz y oportunista, toda la dirigencia política y sindical experta en violencias verbales y en servir a veces con más eficiencia a gobiernos e intereses extranjeros.
  
Sus furias tienen que ver con las frustraciones que les producen algunas conquistas sociales y laborales logradas en estos años. De hecho se fastidian ante cualquier cambio, por el temor a perder privilegios y oportunidades de negocios especulativos fáciles y rápidos. Y los molesta —estéticamente—la inclusión social y la tendencia al igualitarismo que es típica de todo gobierno peronista. Ni se diga de la defensa del patrimonio público, la independencia económica y la soberanía política, símbolos del actual gobierno.

El cual, es obvio, ofrece claroscuros y metidas de pata como ciertos excesos verbales de la Presidenta, la desdichada rotura de un diario por el Jefe de Gabinete y algunas defensas corporativas de funcionarios de dudosa moral. Pero en lo sustancial no se desvía de sus objetivos y viene cambiando económica y socialmente al país.

Por eso en la convocatoria al 18F confluirán, como sucede casi siempre, protestas genuinas con intereses perversos. En especial los del así llamado establishment, entendido por tal el conjunto de lobbies empresarios, sindicales y ahora judicial, al que siguen verdaderas hordas de asesores y economistas que durante décadas se aprovecharon del Estado hasta dejarlo exhausto como en 2001.

La muerte del fiscal Nisman, en ese contexto, sólo exige una investigación seria y honesta como la que parece estar haciendo la fiscal Viviana Fein, que puede ser acusada de hablar demasiado pero no de falta de mano firme.

En ese contexto la semana se cerró con la decisión del fiscal Gerardo Pollicita, quien —como para completar la media docena de fiscales todo servicio— retomó la "denuncia" que Nisman no concretó. El viernes (no casualmente el viernes, para que todo el fin de semana largo no se hable de otra cosa en los carnavales) decidió imputar a la Presidenta por presunto encubrimiento a Irán en el atentado a la AMIA de 1994. Curiosamente, no pidió indagarla, ni a ninguno de los demás imputados, el Canciller Timerman y otros funcionarios, porque eso no es lo importante para él o sus presuntos mandantes.

Lo importante es la enorme repercusión en la prensa mundial, que no ha dicho una palabra sobre el absurdo jurídico que es saltarse un mandato constitucional absoluto: ningún presidente puede ser llevado a los tribunales porque gozan de lo que antiguamente se llamaba inmunidad mayestática. En cambio, sí se los puede llevar a Juicio Político, único modo de destituirlos. Esto es así en la Constitución Argentina, como la de los Estados Unidos y de una larga lista de países.

La pregunta entonces es obvia: ¿Tanto Nisman en vida, como ahora Pollicita, ignoraron tan groseramente la Constitución? La respuesta es NO. Pollicita lo sabe perfectamente, como también sabe que no hay acusación seria para llevar a juicio político a CFK. Pero eso parece tenerlo sin cuidado, como a quienes sólo buscan deteriorar aún más la imagen presidencial.

La decisión de aceptar o no tal dislate jurídico (uno más) estará en manos del juez Daniel Rafecas. El cual, si descarta este absurdo, como debería en Derecho, será despedazado por el sistema de medios desestabilizadores.

Por su parte, la Procuración del Tesoro de la Nación, que representa al Estado, aportó esta misma semana documentos probatorios de que en absoluto hubo conductas inadecuadas ni delictivas por parte del gobierno nacional.


Así vive hoy la república estos carnavales en los que, patéticamente, el circo de los desestabilizadores continúa. Por fortuna en el interior, en la Argentina profunda, todo es diferente y para nada el país real comparte la locura inducida que se vive en la Ciudad de Buenos Aires. •

martes, 10 de febrero de 2015

Manifiesto por la Constitución, la Democracia, la Justicia, los Derechos Humanos y la Paz en la República

Ante la convocatoria de algunos fiscales para el 18F, y el oportunismo político opositor, llamamos a firmar y divulgar este manifiesto

Por la Constitución, la Democracia, la Justicia, los Derechos Humanos y la Paz en la República

Los abajo firmantes, argentinos y argentinas del campo intelectual, artistas, científicos, profesionales de las más diversas actividades, nos manifestamos en favor del estricto cumplimiento de la Constitución y por la salud de la Democracia, el saneamiento profundo de la Justicia, el respeto irrestricto de los Derechos Humanos y el imperio de la Paz en la República.

Nos manifestamos en contra de toda forma de violencia. Incluso la aparentemente sutil y subliminal, como la que se incita desde el terrorismo periodístico disimulado, la financiera, la empresaria y/o cualquier otra.

Repudiamos todo intento de desestabilización institucional, y exigimos que se cumplan las leyes, todas, sin chicanas ni cautelares como las que es costumbre político-judicial disponer en beneficio de los poderosos, sean personas o grupos empresariales.

Rechazamos la parodia democraticista de un pequeño grupo de fiscales, desprestigiados casi todos, apadrinados por los medios hegemónicos en la convocatoria a una marcha a todas luces sectaria y provocadora. Y rechazamos también el siempre renovado oportunismo de dirigentes políticos capaces de todo tipo de inconductas y servilismos a gobiernos extranjeros, y a irritantes violencias verbales.

La República Argentina necesita seguir trabajando en Paz, para avanzar aún más en las conquistas sociales y laborales ya logradas, la inclusión social, la defensa del patrimonio público, la independencia económica y la soberanía política que la ciudadanía ha recuperado después de la crisis terminal de 2001 y 2002.

Exigimos una investigación seria y honesta sobre la muerte del Fiscal Alberto Nisman. 

La designación de una Corte Suprema de Justicia completa, como manda la Ley.

Una transformación democrática y profunda de las estructuras de inteligencia. 

En la República Argentina, a 10 de Febrero de 2015. 

No a la mentira y el uso político de la muerte de Nisman.
No al golpe "suave".
Más democracia, Más Justicia.


Firman: Roberto Tito Cossa, Emilce Moller, Laura Conte, Mempo Giardinelli, Verónica Piccone, Alejandro Mosquera, Fortunato Mallimaci.
Adhirieron hoy mismo más de mil intelectuales, artistas, profesionales y abogados y fiscales y jueces. Está todo circulando en las redes sociales. En FB: https://www.facebook.com/pages/Manifiesto-por-la-Constituci%C3%B3n-y-la-Paz/1411608759139307?ref=hl
Y siguen las adhesiones, que se reciben en: manifiestoporlaconstitucion@gmail.com 

lunes, 9 de febrero de 2015

1.Odio, miedo y paciencia cívica. 2. El Sr. Stiuso, el silencio y la sombra

Disculpen mis lectores si el domingo pasado no posteé mi nota semanal.
Ahora posteo ésa y también la de hoy.

El domingo anterior, 1º de Febrero, se publicó mi nota ODIO, MIEDO y PACIENCIA CIVICA

En The Buenos Aires Herald:
http://buenosairesherald.com/article/180890/hate-fear-and-a-lot--of-civic-patience

Y en Página/12, el Lunes 2:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-265261-2015-02-02.html


Y ayer domingo 9, mi nota El Sr. STIUSO, EL SILENCIO Y LA SOMBRA

En The Buenos Aires Herald:
http://buenosairesherald.com/article/181435/stiuso-%E2%80%94-silence-and-shadows

Y en Página/12, hoy Lunes 10:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-265763-2015-02-09.html

jueves, 29 de enero de 2015

LECTURARIO # 34- Samperio, Gandolfo, Cueto y más

 * Aunque fueron enviados al concurso, hubo dos libros que no resultaron preseleccionados como finalistas del reciente Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez, y yo lamenté que no se los considerase. Por supuesto, expresé mi punto de vista a los organizadores del Premio, quienes me explicaron que las bases imponían que los jurados nos concentrácemos en juzgar solamente los preseleccionados. Con lo que estos dos libros quedaron fuera de concurso.
            Yo acaté pero lamenté tal disposición, porque si bien no sé si alguno de ellos hubiese sido galardonado, no dudo de que habrían resaltado aún más el merecido premio que recibió nuestro compatriota Guillermo Martínez.
            Estos dos libros a que me refiero —y que, insisto, para mi sorpresa el jurado de preselección ignoró lamentablemente— son obras de consagrados maestros del género cuento, a los que en este Lecturario quiero rendir ahora homenaje como el simple lector que soy.
            Uno de ellos es Guillermo Samperio (1948), enorme narrador mexicano, discutido, admirado y siempre polémico en su país. Con un oficio de décadas y una malicia literaria que más de uno/a quisiera tener (la idea, hermosa, es de Edmundo Valadés), su libro llegado a Bogotá se titula "Historia de un vestido negro" (Fondo de Cultura Económica) y para mí es un texto estupendo.
            Samperio es un cuentista probado, original, prolífico y con un casi surrealista mundo propio. Su prosa, además, es siempre precisa, aguda y fuerte. Siempre asoman allí sus lecturas fundacionales y en sus textos parecen convivir Arreola y Cortázar, y también Monterroso, Rulfo y Borges, todos bien digeridos y asimilados. Los casi 50 textos que integran este libro, breves en general, están llenos de encanto y sabrosura, como "Muerte de Vallejo con mujeres" o "Tempraneros", que para mí son magistrales.
            En Samperio lo fantástico es natural y lo sobrenatural se lee como real, y todo con un humor grueso, a veces audazmente grotesco. Un libro sin desperdicios, lleno de gracia y que fascina leer, y que no dejo de pensar que debió ser finalista.
            El otro es el maestro rosarino-montevideano Elvio E. Gandolfo (1947), de quien leí su magnífico y experimental "Cada vez más cerca" (Caballo negro Editora), un libro raro y originalísimo, seguramente el más diferente de todos los que se presentaron al Premio GGM.
            Es sabido, al menos en la literatura rioplatense, que Gandolfo es un maestro del género, y ahora que lo escribo pienso incluso que es una especie de Samperio argentino-uruguayo, como Samperio es claramente y a su modo un Gandolfo mexicano. Con lo que estoy hablando, entiéndase, de dos consagrados, atípicos narradores en nuestro Castellano Americano.
            Observador minucioso de la realidad, a la que cuestiona y desequilibra texto a texto, Gandolfo es siempre interesante y seductor, aunque arduo. No es de lectura fácil, quiero decir, porque exige lectores competentes. Algunos de sus cuentos se demoran en ritmos pausados, en una poética plena de variaciones y meandros. Esos cuentos conviven con otros que te dan un golpe en la mandíbula y te noquean en el acto, dejándote fascinado y con la boca abierta, porque son sencillamente geniales. "Los pasos en las huellas" y "Clasificación", por caso, son dos cuentos magistrales. Particularmente este último, en el que el narrador es un lector que clasifica niveles o categorías de lecturas, un obsesivo que va y pierde el mejor manuscrito, uno titulado "Kierkegaard en América" y resulta una maravilla de cuento cuya lectura yo recomendaría, sin hesitar, a todo el universo de aspirantes a cuentistas que hay en el mundo. Y miren que es un universo grande...
            Estos solos dos textos alcanzarían para colocar a este libro de Gandolfo como candidato a cualquier premio. Pero hay más, por ejemplo un cuento titulado "Pequeño" y otro titulado "Contacto". En fin, es éste un libro notable, intenso y, sobre todo, completamente inhabitual. Y es eso lo que, para mí, lo hace tan valioso. A Gandolfo le sobran lecturas y talento, está claro, y por eso es ya un autor de culto de minorías. Muy de canon y elitismos, cierto, pero como dicen los chicos ahora, igualmente re-bueno.

* Leí también, recientemente, "Cuerpos secretos", la última novela del gran narrador peruano Alonso Cueto. Con la prosa cuidada y aguda que lo caracteriza y que admiré en "El susurro de la ballena" (Premio Iberoamericano Planeta-Casa América de Narrativa 2007), y con un preciso sentido del tempo narrativo, Cueto sale airoso en esta historia de la vida real limeña que a mí me pareció, de todos modos, más bien un culebrón para la tele. O demasiado cercano a esa especie, que confieso que a mí no me agrada.
            Pero claro, cuando hay un gran escritor detrás, cualquier historia se beneficia. Y es el caso de esta narración, llevada con mano firme por el maestro Cueto, a partir del amor prohibido en una historia de adulterios de clase alta, en este caso la cuarentona y guapísima Lourdes con Renzo, un joven profesor quince años menor que ella, todo en un contexto de alta burguesía con marido feroz que es una basura de tipo, un mundo de ricos hipócritas, un crimen y un final abierto y sin moraleja. Todo eso. (Planeta).

* Leo también, con más curiosidad que esperanza, un libro titulado "Bogotá contada", que me obsequió mi joven amigo y colega Antonio García Ángel en la capital colombiana, hace tres meses.
            La idea es interesante y original: son relatos de escritores de diferentes países, que han sido invitados por el municipio bogotano para pasar unos días, recorrer la ciudad y escribir lo que se les ocurra. Claro está, y como no podía ser de otra manera, el resultado es variadísimo porque a partir de la libertad y multiplicidad de miradas —tal el objetivo buscado por los patrocinadores— el lector se encuentra con una docena de ocurrencias narradas, diría yo, que son necesariamente dispares. Y sin embargo algunas me parecieron felices, interesantes. Entre las más recomendables: las del guatemalteco Rodrigo Rey Rosa, el argentino Martín Kohan y la chilena Alejandra Costamagna. Claro, se trata de narradores probados, con oficio y buen olfato. 

jueves, 8 de enero de 2015

LECTURARIO # 33 - Cubanos, Padilla, Moyano, Saldarriaga y más

* Leo con agrado "Deshacer el amor", antología de cuentos cubanos contemporáneos organizada por Alex Fleites y editada por la Universidad Veracruzana (que, por si no lo saben, con sede en Xalapa es una de las mejores casas editoriales de México).
            Mi agrado no es por el amor deshecho, desde luego, sino por la felicidad que producen los siete cuentos que integran esta estupenda antología. Allí están los mejores, entre ellos algunos amigos entrañables. Ya conocía el cuento de Senel Paz, que es una joyita, y ahora me rindo también ante la deliciosa "Amada Luna" de Leonardo Padura, el "Paseo por el Malecón" de Reinaldo Montero y el notable relato de un autor que no conocía hasta ahora: Luis Manuel García Méndez. No es un libro fácil de conseguir en Argentina, pero vale la pena buscarlo.
           
* Libro raro, de ardua lectura, es "Las fauces del abismo", de Ignacio Padilla. Colega y académico admirable, convivimos como jurados una semana en Bogotá el año pasado y allí me obsequió este libro, que demoré unos meses en leer. Y qué bien la demora, porque no es un libro para deglutir de volada sino que exige una detenida atención, acaso una cierta competencia lectora. Son cuentos sobre invenciones, monstruos, bestias, hallazgos, espejismos y ejercicios de alquimia en los que, al menos para mí, no importan tanto la desbordante imaginación de Padilla como el bruñido de su prosa exquisita, casi perfecta. (Oceano).

* "Conversaciones con Daniel Moyano. Viaje alrededor de sus mitos", es el título de un libro de Juan Croce, de apariencia modesta pero con buena pulpa. Durante el breve, fugaz regreso del inolvidable escritor riojano a Córdoba, luego de la dictadura, su amigo lo recupera en fragmentos de cuentos y novelas, anécdotas y recuerdos. Con encanto y afecto, muestra a un Daniel Moyano (1930-1992) auténtico.
            Reconocí en este libro las inmensas ganas de volver y el inmenso miedo que tenía Daniel, a quien conocí en Madrid a fines de los 80, conflicto que no pudo resolver y así al final se fue quedando. Esto se aprecia también en la entrevista que le hice para Puro Cuento e incluí en mi libro "Así se escribe un cuento". Pero este libro de Croce desató en mí, además, la sensación de pena y fastidio porque hoy casi no se lee la obra de este escritor excepcional, dueño de un mundo imaginario único y sorprendente, a quien —para variar— el canon argentino sigue ignorando. Autor de cuentos memorables ("Tía Lila" sigue siendo mi favorito) y de novelas fundamentales como "El Oscuro", "El trino del diablo", "Libro de navíos y borrascas" y "Tres golpes de timbal", el silencio al que parece hoy condenado es simplemente absurdo. (Ediciones Rosa Rosarum, Córdoba).

* Leo dos libros de John Saldarriaga, periodista y narrador de Medellín, donde trabaja en el diario "El colombiano". El primero se titula "Vida y milagros" y tiene un tono obviamente periodístico que deviene, claro, de su experiencia como cronista y es, en mi opinión, su mejor registro: original, buen observador, incisivo y hasta audaz en sus conjeturas. Leí con especial interés este libro, en el que encontré una inesperada, cálida y fascinante serie de artículos sobre Gabriel García Márquez, su entorno, sus amistades de infancia y cómo lo recuerdan en su pueblo, Aracataca.
            Menos atractivos me resultaron los relatos ficcionales del otro libro, "El alma de las cosas", entre fantásticos y animistas pero, para mi gusto, menos convincentes. (Universidad Pontificia Bolivariana).

* Recibo y leo también "La otra dimensión. Literatura Infantil y Juvenil: escrituras y experiencias", de María Luisa Miretti, quien dirige la Maestría en Literatura para Niños, de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Luchadora incansable por la promoción de la lectura y maestra de varias generaciones de mediadores y especialistas en la llamada "LIJ", aquí trata algunos temas interesantes como la cuestión del héroe y cómo disfrutar esta literatura, aunque la mayor parte del libro es una especie de antología de entrevistas breves o fragmentos, algo desparejos, a más de treinta autoras y autores del género (Ediciones Espacio Santafesino).

* Con la dirección de Gustavo Forero Quintero, académico de la Universidad de Antioquia y creador-director del festival Medellín Negro, la Editorial Planeta de Colombia está publicando una serie de libros bajo un título común: "Laboratorio de Medellín". Allí se recogen, cada año, ponencias y artículos de especialistas y aficionados al género negro que han pasado por dicho festival. Acuso recibo de dos de estos libros: "Novela negra y otros crímenes" (2013) y "Víctimas, novela y realidad del crimen" (2014), útiles para quienes nos dedicamos al género.

* "Pelota Jára" significa, en Guaraní, "el dueño de la pelota". Y ése es el título que eligió un notable colectivo de autores paraguayos dirigidos por Sebastián Ocampos (editor de la muy recomendable revista digital revistay.com) para la edición de esta antología de cuentos futboleros, prologados por un experto conocedor de la literatura del Paraguay, el académico de la Universidad de Valencia, España, José Vicente Peiró Barco. Y cuyo plato fuerte es el cuento que cierra el volumen: "El crack", de Augusto Roa Bastos.


* "Hacer sufrir" es el título de un notable ensayo del penalista Alejandro Alagia, que aunque no es literatura en sentido ficcional, sí es un libro sorprendente. Especie de tratado sobre la violencia y la crueldad, es un texto denso y por momentos chocante, pero imprescindible si se quieren comprender ciertas conductas argentinas. Amargo y duro, pero necesario y para leer de a poco. (Ediar).