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martes, 5 de marzo de 2019

Lecturario # 63. Delgado Aparaín, Goyen, Mallo, Ortelli, Piqueras.

* Tod@ buen@ lector@ tiene su estilo, sus costumbres, sus modos. Entre los míos figura la siempre inexplicable decisión, siempre espontánea, de por qué leer este libro y no aquél. Así me sucede que textos que recién me llegan los leo inmediatamente, mientras a otros los mantengo en espera y como aletargados, aguardando en mi mesa de luz o en mi escritorio. Son decenas de libros que forman altas pilas y me miran expectantes, diría, entre ansiosos, reprochones y algunos agresivos. Convivo con ellos, a algunos les prometo en secreto pronta lectura y eso es todo porque ya, a mis años, creo haber aprendido a sobrellevar algunas ansiedades y obligaciones. ¡Que yo leo por puras ganas, vamos! Y sobre todo por el placer que los libros me deparan, cuando me deparan. Por lo que si un libro no me enamora desde el vamos, o no es capaz de un encantamiento lento pero sostenido y creciente, suelo abandonarlos sin culpa alguna.
            Esta divagación, que l@s lectores de este Lecturariodisculparán, viene a cuento de una novela de cuya existencia tengo noticias desde hace años, escrita por un queridísimo amigo y colega de quien he leído muchos otros textos, pero a la cual no sé por qué vine demorando mi sumersión en ella. Y ahora que durante un viaje en avión decidí leerla y me entregué a su encanto, la recomiendo con entusiasmo.
            Se trata de "Alivio de luto", del narrador uruguayo Mario Delgado Aparaín. Un libro fascinante, conmovedor y encima escrito como me gusta: con intensidad, pausa, sabiduría, gracia, ritmo. Una lectura atrapante y de crescendo emotivo, siguiendo la peripecia de 
Gregorio Esnal, un profesor aficionado a “los hechos inservibles de la historia universal y a las emisiones radiales de onda corta” que, en un imaginario pueblo del Uruguay profundo llamado Mosquitos, narra una especie de Historia Desconocida de la Humanidad a un público compuesto por vigilantes señoras burguesas, esposas de oficiales del ejército, poetisas alucinadas, espías y delatores, arriesgando su vida para salvar la dignidad y el honor de una adolescente que carga con el
estigma de su padre, que está en prisión por conspirar contra los dictadores.
            Con una prosa por momentos deslumbrante, esta obra fue saludada hace años por el enorme escritor mexicano Carlos Fuentes como “una de las grandes novelas latinoamericanas de las últimas décadas” .
            Yo conocía otras obras de Mario, como La balada de Johnny Sosa”, “No robarás las botas de los muertos” y, entre las últimas, "El hombre de Bruselas".Pero “Alivio de luto”, esta novela para mí inolvidableme parece, y por lejos, algo así como el libro definitivo de Delgado Aparaín. Búsquenlo y léanlo. Y gózenlo. (Alfaguara). 

* También con creciente regocijo leo "Ángeles y hombres", extraordinario libro de cuentos de William Goyen (1915-1983), un extraordinario escritor norteamericano comparable con Faulkner, Caldwell, Steinbeck, Fizgerald, McCullers o Capote. Y a quien no me explico cómo es que no conocí antes, lo que me hace constatar una vez más mi ignorancia. Porque todo lo que narra Goyen es tan riguroso, tan original, tan profundo y tan maravillosamente visual que me he quedado con una sensación extraña, como de hallazgo y lejanía.      Quizás también el encanto de este libro se deba a que ha sido traducido por una escritora notable, Esther Cross, y eso se nota. Siempre se nota cuando uno lee "como si" estuviese leyendo el libro en su lengua original. 
            Los cuentos de Goyen que ofrece este libro son todos impresionantes, desde "El camino de Rhody" y "El huésped" hasta la implacable historia final que da título al libro y es una verdadera clase de estilo narrativo, precisión descriptiva y acercamiento a las profundidades de cada personaje. Y hay otro texto en particular, el del ermitaño en la torre, que es particularmente inquietante. Tanto como esa otra historia, de guerra y que transcurre en un hospital en Inglaterra, en la que la amputación de piernas y otras desdichas conlleva una profunda reflexión sobre la naturaleza humana. 
            Este "Ángeles y hombres" es en suma una delicia y su colofón es el notable Posfacio de Marcelo Figueras, que echa luz sobre puntos oscuros, da relieve a los mejores rasgos y entusiasma porque invita a buscar y leer más cuentos de Goyen. Y cabe destacar también la edición, a cargo de una casa argentina de exquisito catálogo y notables traducciones de clásicos y modernos, que dirige el también narrador Eduardo Berti. (La Compañía).

* Otro libro que me deparó horas de estupenda lectura fue "La conspiración de los mediocres", de Ernesto Mallo, competente narrador argentino del género negro radicado desde hace años en Barcelona. Su detective El Perro Lascano, que en esta novela es un policía todavía joven, es enviado por sus jefes –oficiales corruptos de la Federal de tiempos de José López Rega– a investigar la muerte de un marginal anciano alemán. Con mano firme y certera, Mallo logra una novela intensa y atractiva, de esas que no se pueden abandonar, cuya trama recorre y evidencia las mugres policiales argentinas de los años 70 del siglo pasado, los subsuelos de los nazis venidos a nuestras pampas y las miserias y rencores clandestinos de posguerra. Y por si fuera poco esta novela narra también una conmovedora historia de amor. El menú completo de este género tan popular, bien servido. (Grijalbo).

* Quienes siguen estas meditaciones literarias saben, a estas alturas, que soy un lector variado, que es lo que en mi opinión somos l@s bibliófil@s. Así fue como una noche en un hotel me sumergí en la lectura de un interesantísimo libro de Sara Ortelli, historiadora y cientista social tandilense, egresada de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNCPBA) y doctorada en el Centro de Estudios Históricos de El Colegio de México. Su extraño y para mí heterodoxo título: "Trama de una guerra conveniente. Nueva Vizcaya y la sombra de los apaches (1748-1790)".
            Lectura inesperada, entré a este libro desde mi ignorancia absoluta y me encontré con una narración fascinante, que entrecruza usos y costumbres de uno de los pueblos originarios más rebeldes de toda América. En estas páginas reviven la España conquistadora y su orden colonial, sus corruptelas y las guerras por el ganado, el abigeato y en general los negocios espurios de sus funcionarios. Una narración no demasiado ardua, que por momentos te deja la boca seca y es en todo momento sorprendente. Si todas las investigaciones académicas tuviesen este tono, seríamos much@s más l@s lector@s de esta literatura. (El Colegio de México).

* En reciente visita a Lisboa, mi otra ciudad en el mundo, tuve la oportunidad de conocer a Juan Vicente Piqueras, uno de los poetas más apreciados de España hoy, un hombre de buena labia, expansivo y encantador, especie de enorme muchachón en camino de veteranía. Pero sobre todo poeta, y de los buenos. Y no por la fama que me anticiparon y acaso exageraron amigos comunes, sino porque lo leo y releo y me rindo a sus versos. "Instrucciones para atravesar el desierto" es el título de esta atractiva antología bilingüe de poemas de Piqueras, tomados de media docena de sus libros y traducidos al portugués por João Duarte Rodrigues y Manuel Alberto Valente. 
            Un libro denso, que exige lectura lenta y en el que me fascinan poemas como "Manchas de voz", "Dieta lingüística" y el sutil "La manga", que no me resisto a leer en voz alta: 

            El día que yo me fui
                  tendida en la terraza,
                  blanca, al sol,
                  la camisa de mi padre
                  levantaba una manga.

                  ¿Me llamaba?
                  ¿Se despedía de mí?
                  ¿Me estaba diciendo ven?
                  ¿Me estaba diciendo vete?

                  ¿O simplemente la movía el viento?

(Assirio & Alvim. Porto Editora).

domingo, 27 de enero de 2019

EL TIPO, un cuento de hace muchos años

Un cuento que escribí hace muchos años, hoy domingo en el suplemento VERANO/12.
Ojalá les guste.
https://www.pagina12.com.ar/171103-el-tipo

sábado, 26 de enero de 2019

LECTURARIO # 62. Freixas, Diez, Carrera, Martínez, Roca, Lamas, Baschetti

Lecturario # 62. Freixas, Diez, Carrera, Martínez, Roca, Lamas, Baschetti

* "Todos llevan máscara. Diario (1995-1996)" es el título del segundo tomo de las memorias de mi amiga y colega española Laura Freixas, de quien ya comenté en otro Lecturario (creo que el #13) el primer volumen de su autobiografía: "Una vida subterránea. Diario 1991-1994".
            En este libro nuevamente la prosa de Laura reluce, como en todo lo que escribe, y su lectura es conceptualmente profunda y atractiva. Y lo que a mí me resulta más impactante son dos cosas: por un lado la admisión con naturalidad de la envidia, sentimiento que se diría innoble e inadecuado para una escritora madura y con anhelos de trascendencia. Y por el otro, la aguda mirada crítica que reluce en todo el libro, propia de una lectora voraz, competente, múltiple y tenaz. Que así es Laura Freixas.
            Desde ya que me resulta difícil comentar este libro, porque su autora es una amiga entrañable que escribe confesiones y pensamientos íntimos, y porque en estas páginas aparezco un par de veces con memorias de cuando éramos muy jóvenes, ella más que yo. 
            Pero sí afirmo que es éste un libro muy recomendable, en tanto texto transparente en el que su autora comparte sueños, angustias, búsquedas y reafirmaciones en su camino literario, y todo con un riquísimo anecdotario en el que aparecen personas y personajes de la literatura contemporánea.
            Y lo que con seguridad afirmo es que se trata de un libro imprescindible para jóvenes narrador@s que inician sus caminos y sueñan con la siempre esquiva gloria literaria. (Errata naturae).

 * "Doce relatos oscuros" es el título de la antología de cuentos policiales que publicó en México el narrador argentino Rolo Diez. Con valiosos textos del cubano Rodolfo Pérez Valero, la española Cristina Fallarás y el hispano-argentino Carlos Salem, puede decirse que hay para todos los gustos. Por mi parte, y a pedido del antologador, contribuí al volumen con mi cuento "El tipo". (Punto de encuentro).

* Por cierto, en materia de literatura negra considero destacable el  libro del ensayista y narrador mexicano Mauricio Carrera. El volumen se titula "El neopolicial mexicano" y se deja leer a buen ritmo porque tiene varias virtudes: gracia, buena información y teorías interesantes, particularmente las que vinculan a este género literario con la corrupción, endémica en México y hoy ya en todo el mundo. (Conarte, Nuevo León). 

* Del mismo Mauricio Carrera leo también "Pequeño Pushkin y otras historias", que el autor subtitula "Antología personal". Es en este caso un volumen intensísimo, compuesto por una docena de atractivos relatos que más bien parecen novelas cortas y se leen con gracia y muy buen ritmo, en especial la que se titula "Las Hermanas Marx" y el cuento que da título al libro, lleno de guiños y sabrosas referencias literarias mexicanas. (Universidad Autónoma de Nuevo León).

* Tres décadas después, la dictadura de Pinochet en Chile sigue brindando una textualidad narrativa notable. Proporcionalmente mucho más que en Argentina, Uruguay y otras naciones también heridas. Y una prueba de ello es "Matilda", novela para jóvenes y adultos de Carola Martínez, en la que el rito de pasaje de una niña cuyo padre está desaparecido es tratado de manera enternecedora a la vez que implacable. Un texto duro, eso sí, que recomiendo para jóvenes lectores, y no sólo chilenos. (Zona Libre-Norma). .

* En reciente viaje a Fiske Menuko (nombre mapuche de la ciudad de General Roca, Río Negro), me encuentro con un notable artista plástico local, que es, además, un lúcido teórico de la escultura, que es su oficio. De nombre Rafael Roca, con inusual y generoso criterio pedagógico, este hombre, un escultor respetadísimo y muy admirado en su tierra, ha escrito un libro absolutamente recomendable y que si por mí fuera ya estarían leyendo legiones de jóvenes escultores de los muchos que hay en este país. El libro se titula "La escultura es cultura", y no sé si es fácil conseguirlo, pero vale la pena buscarlo y leerlo, cualquiera sea su oficio y aunque usted se sienta muy lejos del arte. (Kuruf Ediciones).

* Termino de leer "La cuestión rural", de Rubén Lamas, y me quedo con una sensación interesante: no estamos solos en la lucha por develar la verdad agraria argentina. 
            En línea con el libro que escribimos a cuatro manos con el chacarero y escritor santafesino Pedro Peretti ("La Argentina agropecuaria. Propuestas para una agricultura nacional y popular de rostro humano", publicado en octubre de 2018 y que ahora en Febrero reeditará el diario Página/12) esta obra de Lamas es excelente, por necesaria y oportuna. 
            Médico veterinario y ex docente de la UBA, Lamas trabajó su texto a la par del nuestro, y todos ignorantes de las comunes preocupaciones.
            Este libro, además de ser ameno y revelar conocimientos, está muy bien fundado y apunta a desnudar mitos y engaños de la vida rural que en nuestro país se propagandiza ocultando realidades dolorosas. Por eso celebro que juntos vayamos instalando en nuestro país un debate que es necesario y es urgente: el de la desmitificación del "campo" como un bien "de todos", invisibilización que tantos dislates políticos ha permitido y permite. (La Chispa).

* Leo otro libro de esos que pueden calificarse de "sabrosos" por donde se los lea. Se titula "La plaza de Perón" y es un volumen compilado por Roberto Baschetti, quien trabajó en Eudeba y en la Conabip y ahora ofrece una rica antología de testimonios de personalidades que evocan en primera persona el célebre 17 de Octubre de 1945, día fundacional de la política argentina contemporánea. A mí la lectura de este libro me resultó fascinante. (Ediciones Capiangos).

jueves, 8 de noviembre de 2018

LECTURARIO # 61. José Luis Peixoto, Laura Alcoba, Luis Sepúlveda, Pedro Peretti, Cecilia Muse.

Es sabido que el ascendente narrador portugués José Luis Peixoto es ya una de las voces (antes se decía "plumas") más poderosas de la lengua de Luis de Camoes y José Saramago. Y en esta novela poética y sutil que leo con deleite, "Nadie nos mira",Peixoto imprime un magnetismo exquisito para una historia que se diría rural, evocativa de los climas de Juan Rulfo, pero en estas páginas con la presencia inquietante, omnipresente y sutil del Diablo. Fascinante personaje, clásico de la literatura de todos los tiempos, tratado aquí con naturalidad y sutileza ejemplares. Los desposeídos, la humillación en el ambiente rural, el dolor y la prosa suave pero implacable y delicada hacen de ésta una novela preciosa. No se la pierdan. (Arlequín).

* En otros Lecturarios me ocupé de la interesante obra narrativa de Laura Alcoba, escritora argentina que escribe en francés porque Francia es su patria adoptiva desde su infancia como hija de exiliados. Desde sus primeras obras, la saga que viene escribiendo denota un ligero ascenso; a "La casa de los conejos", su primera, subyugante obra, la que siguió la potente y coral, y a su modo conmovedora, "Los pasajeros del Anna C". Esa temática del exilio y la tragedia argentina toda es muy poderosa en la mirada de esta escritora que ahora retoma la línea original con "El azul de las abejas", novela en la cual la niña aquella que reencontraba a su madre en el exilio, ahora parece cerrar el ciclo con la presencia enigmática de una araña que parece acompañar la expectativa de las cartas del padre, preso de la dictadura. Pero esta es, de las tres novelas, la menos tensa, aunque acaso también la de ambición más sutil y en tono bajo. (Edhasa).

* En "Historia de un perro llamado Leal" refulge, una vez más, la extraordinaria capacidad de observación que junto con la ternura recurrente son sellos seguros, algo así como marcas de fábrica, que aparecen y deslumbran en toda la obra del gran narrador chileno Luis Sepúlveda. En esta historia breve y de creciente tensión, luce, impactante y conmovedor, un perro de gran porte que se crió en una aldea mapuche del sur continental, donde aprendió a respetar a la naturaleza y a distinguir, a su modo, el bien del mal. Esa es la materia prima con la que Sepúlveda compone un verdadero poema sobre la lealtad de un perro hacia el niño que es su compañero de aventuras. Y perro, también, que estando al servicio de quienes representan todo lo contrario se mide, heroicamente, en la persecución y prueba asombrosa que conduce al final, emotivo y dramático, (Tusquets).

* En "¿Quién mató a Francisco Netri?"el chacarero y escritor santafesino (así suele presentarse) Pedro Peretti, indaga en la tragedia personal de un dirigente agrario que, apasionado e incorruptible, protagonizó las primeras luchas agrarias en los albores del Siglo 20. Y tragedia en la que se condensan las formas perversas de la violencia política, cínica y brutal que parece constitutiva de la historia política argentina, que es mucho más sangrienta que lo que se admite, preñada de mafias en cada década y a la vez sobrada de cinismo en todos los niveles decisorios, particularmente los más encumbrados.
            Esta novela cabe en varios géneros: en el policial negro, en el registro de la historia, desde luego en el género político. Y como todos los libros de Peretti, con la característica inquietante de la revelación de episodios ocultos, se diría la parte negra, de la vida nacional. Y cuyos rasgos determinantes de las tramas son el lógico resultado de la apasionada e incesante búsqueda de verdades sepultadas que apasiona a este autor. Como ya sucedió con su anterior investigación, "El asesinato del Capitán Laurent", ahora este texto también a primera vista parece lejano y superado, aunque enseguida resulta –y este libro lo prueba– que es tan cercano y de tan dolorosa vigencia.
            Crítico y original, riguroso y fundado en documentos y testimonios inapelables, Peretti ofrece una nueva perspectiva, original y necesaria, acerca de las miserias pueblerinas y sobre todo de los atropellos agrarios que sufrió y sigue sufriendo nuestro país. La acción se centra en el sur santafesino, donde el gringaje trajo esfuerzo, sudor, producción y abnegación, pero también parió un repertorio de miserias humanas y un espíritu mafioso que todavía hoy padecemos. (Homo Sapiens).

* Saludo aquí también el notable libro de la académica cordobesa Cecilia Muse, "La entrevista", que lleva por subtítulo "Argumentación, puntos de vista y subjetividad" y es un ensayo basado en tres entrevistas de la autora, con Carlos Cullen, Santiago Kovadloff y el autor de este Lecturario, razón esta última por la que me eximo de elogiar esta obra que, como ensayo lingüístico, estimo irreprochable. (Biblos. Lingüística aplicada). *

sábado, 15 de septiembre de 2018



Dice Adrián Paenza en el prólogo:

 Si quiere saber qué hay que hacer con la tierra, lea las 20 propuestas finales. Si se pregunta quiénes se apoderaron o apoderan de la tierra, encontrará algunas respuestas en este libro". 

viernes, 14 de septiembre de 2018

Mis dos recientes artículos en Página/12

El lunes 3 de Septiembre:
https://www.pagina12.com.ar/139628-videos-economia-y-politica

El lunes 10 de Septiembre:
https://www.pagina12.com.ar/141177-el-odio-la-negacion-y-la-tarea

lunes, 30 de julio de 2018

SOBRE LOS CONTENTOS QUE VOTARON ESO, QUERIDO NOÉ

MI ARTÍCULO DE HOY EN PÁGINA/12.
Creo que necesario porque tod@s tenemos amig@s o conocid@s que votaron "esto"...

https://www.pagina12.com.ar/131765-sobre-los-contentos-que-votaron-esto-querido-noe

miércoles, 25 de julio de 2018

Lecturario # 60. Salinas Basave, Sodero, Enriquez, Toscana, Rozenfeld, Claudel, Perina

Voy a reivindicar, ante todo, el sentido de esta serie que bauticé, hace años, "Lecturario", y que me gusta e inquieta, me genera autoreproches y también reafirmaciones, y sobre todo me agrada sentir que es una especie de tardío recuento de lecturas, o, mejor dicho, acaso el simple recuento de mis lecturas de veteranía. De hecho inicié esta serie, si mal no recuerdo, después de cumplir 60 años, por lo que se trata, obviamente, de mis lecturas últimas, diríanse finales de una vida en la que hice muchas cosas, quizás demasiadas y demasiado variadas (teatro, música, literatura, docencia, política, ensayo, culto de la amistad con pocas buenas y definitivas personas) pero una sola de ellas inclaudicable, irrenunciable y definitiva: la lectura, mi única pasión indeclinable.
            Es curioso el número antedicho, además, porque redacto estos pensamientos en ocasión de cumplir 60 Lecturarios. Y en la certeza –o mejor, la esperanza– de que habrá más, y espero que muchos más puesto que mi plan secreto es vivir muchos años y todos leyendo a lo bestia y enseñando a amar la lectura y a ser lector@s.

• Este año he sido jurado de la segunda edición del Premio Literario de la Fundación El Libro, junto a queridos amigos como Ana María Shúa y el primer editor que tuve en mi vida: Jorge Lafforgue, y con ellos el colega puertorriqueño y Premio Rómulo Gallegos, Eduardo Lalo, y el narrador Carlos Gamerro a quien había leído pero no conocía personalmente. 
            Fue una tarea muy agradable, que con rápida unanimidad nos llevó a premiar dos libros estupendos, tan buenos que decidimos declarar desierto el tercer premio. Ambos son excelentes y nosotros los jurados sentimos una rica sensación de felicidad porque las dos colecciones de cuentos tienen méritos parejos y sus autores son jóvenes narradores latinoamericanos de la generación que hoy bordea los 40 años de edad.
            El primer premio fue para el mexicano Daniel Salinas Basave (1974), natural de Monterey, Nuevo León, pero avecindado desde hace veinte años en la ciudad de Tijuana, punto emblemático e híperconflictivo de la extensa frontera méxico-norteamericana. El libro se titula "Juglares del Bordo"y es una colección preciosa e intensa de cuentos que yo incluiría perfectamente en el género negro. Historias duras de gente dura, con un romanticismo jamás forzado y personajes tiernos y nobles que sobrellevan la dura vida cotidiana de esa región, una de las más violentas de toda nuestra América. 
            El volumen consta de nueve cuentos de ambiente periodístico en esa frontera diariamente sacudida, cuentos que cuentan el dolor de la dura vida en Tijuana, y cuentos preñados de códigos periodísticos pues "El Bordo" es el nombre del periódico en que se referencian casi todos los relatos. Son además destacables por la ambientación y la riqueza lingüística, y traslucen una valentía cívica notable y un aire romántico por momentos conmovedor. 
            El otro libro premiado se titula "Animal"y su autor es César Sodero, un patagónico rionegrino nacido en 1977 en Sierra Grande y autor de un cuento memorable, quizás el mejor que todos coincidimos haber leído como jurados en los últimos años. Un cuentazo que por sí solo ameritaba ser premiado. 
            Ambos libros han sido ya publicados por la Fundación El Libro. 

• Y a propósito de este autor, déjenme contarles que mi entusiasmo lo motivó a enviarme poco después, y por correo postal, su primer y hasta ahora único libro publicado: un cuentario titulado "Sierra Grande", que leí sin parar, apasionado por historias patagónicas marginales y de prosa contundente, y que hoy para mí es de lo mejor que leí de un joven autor argentino en los últimos tiempos. 
            Una joyita de libro, éste de César Sodero. Vayan y búsquenlo, y lean "Los rusos", lean "Los castigos", lean "Los extraterrestres", y sobre todo lean "Odisea", un cuento que ya querrían escribir much@s narrador@s de renombre. Y es que el tono natural, los diálogos manejados con soltura y verosimilitud, la riqueza de imágenes y la controlada pero suave firmeza de este notable narrador, auguran una obra renovadora y original, si bien Sodero tendrá que cuidarse de comentarios como éste y de muchos otros halagos que sin dudas recibirá, para nunca dejar de tener los dos pies bien plantados en la LIteratura y en ninguna otra cosa. El desafío es grande, pero creo que tiene con qué. (Alto pogo).

• Tengo demorados muchos comentarios de libros leídos en los últimos tiempos y tengo claro que a algunos los dejo pasar azarosamente. Pero no quiero que me suceda con "Los peligros de fumar en la cama", de Mariana Enriquez, una docena de cuentos notables, claramente inscriptos en el género gótico, originales casi todos por inesperados y por la prosa seca que los hermana. Y que no dejan de lado aristas graciosas, sutiles ironías y, en muchos, ese tono casual de las primeras voces potentes que son ideales para abordar lo sobrenatural. En la línea de su anterior libro de cuentos, el consagratorio "Las cosas que perdimos en el fuego", la narrativa de Enriquez respresenta un aire saludablemente renovador para una cuentística –como la argentina, y la porteña en particular– que es tan parecida a sí misma desde Borges, Cortázar, Ocampo y tant@s más. Yo creo que ahí, en lo desusado, lo inhabitual, está su mérito mayor. (Anagrama).

• Y ahora comento dos novelas: una que desde hace tiempo tenía sin terminar y cuyo autor es un amigo que aprecio, también mexicano de Monterey que vivió varios años en Polonia y luego se radicó en Tarifa, frente al Peñón de Gibraltar. David Toscana es su nombre y en esta novela, "El ejército iluminado", su imaginación se desborda en un relato con personajes entre exóticos, delirantes y grotescos que deliran alrededor de la idea de reconquistar Texas, ese inmenso territorio perdido en la guerra de 1845-47.
            Como en otras novelas fronterizas (Monterrey, Nuevo León, es el ámbito ideal para el neonacionalismo mexicano hoy en boga en la literatura del norte de México), ésta también logra un clima envolvente de deseos estrambóticos, fantasías y delirios. Un tanto pausada la prosa, y como de ritmo cansino por momentos, la pintura de personajes es sabrosa y convincente. (Alfaguara). 

• Leo también "El informe de Brodeck", enigmática y atrapante novela del muy promocionado narrador francés Philippe Claudel (1963), un interesante narrador del que tenía vagas noticias y que me agradó seguir en esta saga sobre un hombre extraño en un pueblo extraño de la que yo llamaría Alemania profunda, ésa que al terminar la Segunda Guerra Mundial se ocupó de restañar heridas y recuerdos y culpas, pero nunca del todo. Un tipo, Brodeck (me choca un poco la cercanía del título con "El Informe de Brodie" borgeano) se ocupa de investigar en forma amateur un asesinato inconveniente, cuya develación parece incomodar a todo el pueblo, empezando por el propio Brodeck. Bien armada y de ritmo intenso y buena pluma (es notable la traducción, de José Antonio Soriano Marco), puede inscribirse en el género negro contemporáneo, esa moda. (Salamandra).

• Aunque fuera de mi línea habitual de lecturas, leo "La resiliencia: esa posición subjetiva ante la adversidad", interesante trabajo de la psicoanalista y académica porteña Ana Rozenfeld. No es mi especialidad, pero la lectura me resulta reveladora de un –diría yo– fenómeno que empezó a estudiarse, creo, muy recientemente. Recomendable. (Letra Viva).

• Y otra lectura heterodoxa, que leí con sostenido interés y curiosidad, es "Una mujer pionera. La Jueza Lucas, su vida y sus tiempos", notable biografía de María Luisa Lucas, jurista y militante política de mi provincia, quien a sus casi 90 años preside aún el Superior Tribunal de Justicia del Chaco. Escrita por su sobrino, Rubén Miguel Perina, quien es académico de ciencias políticas radicado en los Estados Unidos y ex alto funcionario de la OEA, es ésta una biografía interesante y complaciente pero bien documentada y de muy amena lectura. (ConTexto). 

lunes, 23 de julio de 2018

He aquí mi libro 9 HISTORIAS DE AMOR, en traducción al búlgaro.

Es un libro que aprecio mucho, y que lamentablemente luego de agotar una edición no fue reeditado y prácticamente desapareció de librerías argentinas.

Al menos ahora en Bulgaria podrán leerlo!

domingo, 22 de julio de 2018

Lecturario # 59. Celebración de la poesía: Masín, Fracchia, Peluffo, Operé, Arlandis, Pérez López, Roldán, Valente, Gómez Beras, Meloni, Guastoni.

Posteado aquí con demora, porque olvidé hacerlo hace un mes, cuando sí lo posteé en mi FB.

• He declarado más de una vez más –y lo escribí en Lecturarios anteriores– que leo mucha poesía. En cambio escribo poca, poquísima, y casi no publico. En mi vida adulta apenas publiqué algunos poemas en antologías compartidas, casi todas en el extranjero, y un único poemario, titulado "Tanta noche", que en marzo de este año publicó en España la editorial valenciana Calambur.
            No voy a referirme ahora a mis trajines poéticos, pero sí quiero comentar –este Lecturario no es sino una sucesión de comentarios del lector que soy– que suelo entrar en casi todos los poemarios que me llegan, y me llegan muchísimos. Trato de por lo menos hojearlos, y leo y leo con variados entusiasmos o enfados. 
            Así, tarde o temprano incursiono en los libros no solicitados que me llegan, que son muchísimos. Curioso o escéptico, sobrevuelo esa vasta producción irregular (no podría ser de otra manera) que se intenta en el mundo y que no tiene mercado. Lo cual yo celebro, porque si hay algo que si es valioso es seguro que jamás tendrá mercado, eso es la poesía. De ahí que no deja de ser interesante que las grandes editoriales del mundo no se interesen por publicar este género. De lo contrario, el desastre sería inevitable. 
            Por eso, muy pocas veces me rindo ante poemarios que me cautivan. Y eso es todo, y estimo que mi actitud no es censurable. Para mí la poesía es la esencia misma de lo que suele llamarse Gran Literatura: esa que te deja la boca seca y enciende tu capacidad de asombro y admiración. 
            Cuando eso no sucede, afortunada y simplemente es mejor el silencio. 

• Siempre he pensado que la poesía es a la vez susurro y grito. Al menos en mi pequeña producción lo siento así y lo he observado en muchos poetas que leo y respeto desde siempre: Ezra Pound, Czeslaw Milosz, Mariángeles Pérez López, Juanele Ortíz, Antonio Machado, Olga Orozco, el gran Federico y el siempre intenso y con tan mala prensa Mario Benedetti. Susurran, como si te hablaran al oído, pero a la vez sus versos son gritos, advertencias, filosofía y ardor en estado puro.
            Y es eso, susurro y grito, lo que me impresiona de la poesía de Claudia Masin, chaqueña como yo, que acaba de publicar su notable antología "La desobediencia. Poesía reunida". En la que me parece advertir huellas de Alfredo Veiravé, que es como decir reminiscencias indirectas de Juanele Ortíz. Y eso es bueno porque quién, qué poeta permanece inmutable, quién puede seguir igual de alma después de leer a Juanele. Y veo aires también, o vientecitos, de Adolfina Mondín y Sylvia Lesa, dos poetas pioneras de estas tierras feroces que sólo amamos quienes las padecemos. Quizás porque querer es también un modo amable del verbo soportar. Y en esta vasta antología poética de Masin veo también, acaso más nítido, el aura de Eduardo Fracchia, nuestro poeta y filósofo que en sus "Antipoemas" dejó huellas decisivas para la antropología poética chaquense. 
            En Masin creo verlo: "Cada muerte deja sobre ellas un dibujo diferente" dice Claudia de las piedras labradas por el viento. Y también nombra "el desconcierto de quien no cree en las palabras, pero teme al silencio"
            Hay una sólida conciencia lírica y también una firme conciencia feminista en esta poeta. Allí las mujeres son, como en la vida, protagonistas. "Algunas tienen cuerpos, y otras cuentan". En cambio la figura masculina por antonomasia, el padre, está desdibujado, apenas sujeto de dolorosa presencia.
            En esta obra completa hasta aquí, como diría Isidoro Blaisten, impera la letanía constante de la infancia, tratada como territorio de ensoñaciones: "La memoria de la infancia es un continente en miniatura que, como la Atlántida, espera la creciente para ser olvidada"
            Susurro y grito de lo que está pasando aunque no lo veamos y no queramos ver, pero sucede: "No hay olvido. La memoria del daño, como la memoria del placer, nunca termina". (ConTexto Editorial).

• Menciono a Fracchia, a mi amigo de infancia Eduardo Antonio Fracchia (1945-1999), camarada de siestas y descubrimientos, luego filósofo audaz y notable, catedrático de la Universidad Nacional del Nordeste, y cuya obra singular algún día la Argentina toda reconocerá. Recomiendo la edición completa de sus "Antipoemas" que acaba de publicar la muy chaqueña y audaz Editorial ConTexto.

• Declaro asimismo otra sorpresa: los poemas de Luisa Peluffo, reconocida narradora patagónica (nacida en Buenos Aires, pero radicada en Bariloche desde 1977), de quien leo un libro notable: "Fotografías".
            Ignoraba el trabajo poético de esta sólida novelista de perfil bajo y consistente trayectoria, y quizás por eso me asombró este hallazgo, que se caracteriza por la delicada sensibilidad que gobierna un poemario que se lee con placer y subrayando, lapiz en mano, y en el que destaco especialmente versos sugerentes como estos, que prefiguraron la tragedia de Santiago Maldonado y en particular de Rafael Nahuel:

            yo supe ser un lonko
            hijo de esta patria 
            y del cacique huincahual

            los blancos 
            me quitaron la tierra y el río
            mataron a mis hermanos 
            robaron mis caballos

            la tristeza me echó al suelo

            yo no tengo dos pensamientos
            me quité la pilcha del huinca
            y hablé la lengua de nosotros:

            mas itainko xaleshem

• Quiero dar cuenta también de otros poemarios que leí en los últimos meses, obras de poetas que estimo, que admiro o que voy descubriendo porque sus versos son necesarios. Entre ellos el más reciente poemario de Fernando Operé, madrileño afincado en los Estados Unidos desde hace 40 años, catedrático en la Universidad de Virginia y hermano que la vida me regaló. "Pureza demolida" es el título de esta rigurosa y sensible obra poética que se suma a su sólida cosecha, también publicada por la valenciana Calambur. Casa editora que lleva de la mano otro poeta original y de voz poderosa llamado Sergio Arlandis, a quien es una pena que se le ignore –todavía– en Argentina y Nuestra América, y cuya última obra es un poemario titulado"(In)verso", libro experimental y arriesgado por su propuesta, lenguaje y tono.

• Y como en otros Lecturarios, destaco la reciente producción de una de las poetas que más admiro: la salmantina Maríángeles Pérez López, quien es en mi opinión una de las grandes voces poéticas de la lengua castellana actual, y además catedrática de la Universidad de Salamanca. Conozco, creo, casi toda su obra, que ella gentilmente me hace llegar con puntualidad . Ahora es el turno de "Fiebre y compasión de los metales"(Vaso Roto Ediciones), notable festival de endecasílabos brillantes, precisos, originales:

            El sol es una herida transparente
            incisión que suturan las abejas
            con su amor al hexágono y al polen.

Y también:

            En la imaginación del cereal
            la hoz no se reduce a una herramienta.
            Media luna que canta en el centeno
            su amor diseminado en cada corte,
            la violencia más dulce del verano.

• Una sorpresa y de las más agradables, y en este caso para mí inesperada, es "Balada del aullador", poemario póstumo de Gustavo Roldán (1935-2012). Otro paisano chaqueño, aporteñado por la vida, que llegó a ser un grande de la literatura para niños de este país. Respetada y elogiada con justicia, la obra de Gustavo ocupa un lugar destacadísimo en la literatura argentina, pero yo confieso que no conocía su obra poética, que ahora me llena de gozo, ternura y nostalgia en cada verso de este libro (Calibroscopio).

Vean este poema, titulado "Palabras":

Digo agua y el agua
moja las plazas y los patios
Digo viento
y los veleros
se alejan de los muelles
hasta ser un punto en la distancia.
Digo sol
y mi sombra dormida
se despierta y se alarga
sobre el piso y la pena.
Digo tu nombre 
y la palabra
en vano
resuena en la ventana. 

• Leo con curiosidad y entusiasmo creciente otro poemario inesperado: "Poesía reunida", antología más que personal, diríase íntima, de la producción casi secreta del editor y poeta portugués Manuel Valente. A quien conozco desde hace más de veinte años y, aunque ignoraba sus poemas, sé que vive rodeado de poesía. De hecho su pareja es la gran poeta portuguesa Rosario Pedreira, de quien ya he comentado un par de libros en estos Lecturarios.
            Y pues ahora Manuel me envía, con elogiable modestia, este libro cuyo subtítulo reza: "Un poco que sobró de casi nada". Ejercicio de modestia, claro, porque ni los poemas son sobrantes ni la subvaloración se justifica, si bien el tono del poemario es de recato. Como en el inicio de "Telegrama":
            
"Estoy bien y continúo / resisto / cuesta más de mañana / cuando me visto / meto en el bolso la esperanza / y asisto / a un día más"
            
Retratos de amor a Lisboa, versos encendidos de pasadas ilusiones políticas, poesía militante y militancia de amor, más una notable y acertada colección de sonetos perfectos y de impecable sonoridad, todo eso da, me parece, la bienvenida a un editor de oficio que es a la vez poeta con beneficio. (Quetzal Editora, Lisboa).
            
• Y hay más poemarios que me interesaron en los últimos meses, digamos lo que va del año, entre ellos "Mapa al corazón del hombre", de Carlos Roberto Gómez Beras, poeta dominicano radicado en Puerto Rico, donde dirige una editorial estupenda: Isla Negra Editores. Y libro éste que dispara directo y sin concesiones a las emociones de cada lector/ora.
            
• Y también, claro, destaco la muy recomendable "Poesía elegida", de Aledo Luis Meloni (1912-2016), hermosa antología del querido vate chaqueño, maestro mío y de cuanto escribidor hubo y hay en esta partecita del mundo. Desde "Tierra ceñida a mi costado"(1965), Aledo impactó por su talento coplero y su calidad humana excepcional, ahora reluciente en este libro adorable. (ConTexto).

• Y dejo para el final un libro muy especial, atado a una anécdota inesperada.           Hace un par de meses, en una peña folkórico-política en Caseros, Provincia de Buenos Aires, una amabilísima mujer me entrega un libro de edición de autor. Es un episodio muy común, y que generalmente me incomoda, porque me siento obligado a por lo menos hojear libros que dudo mucho que me interesarán. Pero esta vez la sorpresa es grata. "El ánfora de la playa"es el título de este notable poemario de Juan Carlos Guastoni, de quien el libro no trae dato alguno pero a quien imagino un hombre mayor y lector avezado. Casi todos los poemas de este libro son sólidos, bien pulidos, de buen tono y acertadas rimas, y además denotan una obsesión marina muy interesante. La mayoría son sonetos endecasílabos perfectos, que evocan a Paul Valery y Rafael Alberti. @

lunes, 2 de julio de 2018

UN POSIBLE LEGADO DE RUSIA 2018

MI NOTA DE HOY LUNES, EN PAGINA/12, CON MI AGRADECIMIENTO A MUCHOS LECTORES QUE ME ENVÍAN COMENTARIOS Y MAILES DE RECONOCIMIENTO Y ALIENTO.

https://www.pagina12.com.ar/125653-un-posible-legado-de-rusia-2018