Aviso por los comentarios

AVISO: Es probable que en algunas redes sociales existan cuentas, muros o perfiles a mi nombre. NADA DE ESO ES VERDADERO.

Las únicas 2 (dos) vías de sociabilidad virtual que manejo son este blog y mi página en FB. Ninguna otra cuenta, muro o perfil —en Facebook, Twitter o donde sea— me representa. Por lo tanto, no me hago cargo de lo que ahí puedan decir o escribir personas inescrupulosas.

jueves, 19 de marzo de 2020

Lecturario # 72. Di Benedetto, Arreola, Rodil, Colón, Vespucio, López, Oviedo, Bernardello, Lobo


* Deslumbrado página a página, releo "Zama", la novela consagratoria del narrador mendocino Antonio Di Benedetto (1922-1986). Con un delicioso y agudo Prólogo de Juan José Saer (1937-2005), la lectura me lleva a replantearme el concepto que tenía de esta obra, que ahora me doy cuenta que no había leído completa.
            Además, y quizás porque él tenía edad para ser mi padre o directamente a causa de la Dictadura, el hecho cierto fue que siempre me sentí muy lejos de este escritor al que tantos elogiaban. O acaso fue que no teníamos amigos comunes y él se exilió en Europa y yo en México, pero siempre me sentí distante de él. Y cuando lo conocí personalmente, una noche de 1984 en el porteño Centro Cultural San Martín, alguien nos presentó y apenas charlamos unos minutos, educada y fugazmente. 
            No me dediqué a leer su obra, aunque siempre admiré su cuento "Aballay", una joya narrativa que años después, en el cine, resultó bastante menos de lo que prometía, y de hecho su "Zama" quedó entre los libros pendientes de relectura.
            Hasta que ahora, muchos años después, ya grande y en un soleado día a orillas del río Paraná, empecé a releer "Zama" en la edición de la Biblioteca Argentina dirigida por Ricardo Piglia y Osvaldo Tcherkasky, que me regaló Samantha Schweblin y que integra el sector que lleva su nombre en la Biblioteca de nuestra Fundación.
            Durante una semana, lentamente y robándole tiempo a mi habitual rutina de trabajo, me entregué a la fascinación de esta novela magistral y única. 
            Con un lenguaje inusual, en los años 50-60 del siglo pasado y en su serenidad mendocina Di Benedetto escribió la historia de un Diego de Zama en tiempos de la postconquista y en un ambiente que pudo ser Misiones, Salta o incluso el Chaco. Historia de vida de un burócrata al servicio del rey de España, su soledad, frialdad y espíritu burocrático trazan un fresco de época y de desamores pintado con mano firme y un conocimiento que seguramente fue lo que deslumbró a Saer, autor de otro fresco epocal –"El entenado"– obra también alusiva a la chocante instalación de los españoles en estas tierras. 
            "Zama" es una novela fundacional de la que, confieso, sólo ahora y en esta segunda lectura advierto su trascendencia y calidad. (Serie Clásicos, AGEA)

* En mis años de exilio mexicano tuve oportunidad de conocer al impactante Maestro de la Literatura Latinoamericana que fue Juan José Arreola (1918-2001). Admirado en todo el continente por sus clásicos "Varia invención", "Confabulario" y "Bestiario", en los años 70 y 80 Arreola era también un personaje fascinante y atractivo de la televisión azteca, en la que brillaba con sus clases y monólogos televisados.
            Ahora leo, en una preciosa edición universitaria que encuentro en la librería de la UNAM, en la Feria del Libro de Guadalajara, "La palabra educación", libro que yo desconocía y que ahora advierto que es una de las piezas fundamentales de lo que yo llamaría el sistema arreoliano. En este libro uno de sus discípulos y también reconocido narrador, Jorge Arturo Ojeda, recopila fragmentos notables de la extensísima prosa oral de Arreola, quien fuera un fantástico y agudo charlista, tanto presencial como radial y televisivo, acerca de una de las cuestiones que más le interesó siempre: el rol del maestro y la educación en el devenir cultural de México y Latinoamérica. 
            Desde su vasta erudición, Arreola fue un agudo educador. Maestro también en el ejercicio virtuoso de la palabra hablada, este libro sabio y agudo lo muestra en plenitud en el abordaje de los infititos problemas de la educación y la cultura de nuestro tiempo. Aunque dificilísimo de encontrar en Argentina, no se lo pierdan si lo ven en alguna librería. (Editorial de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, México).

* Soy un amante (nostálgico, claro) de los barcos y los trenes. Seguramente porque mi abuelo inmigrante trabajó a fines del 19 en el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico y mi papá desde muy joven navegó en la Marina Mercante hasta que el buque en que navegaba atracó en Barranqueras y el Chaco le cambió la vida. No dudo que fue por esos antecedentes que me conmovió tanto leer "Por la vía. El ferrocarril en la Argentina: palabra e imágenes", delicioso libro de la poeta y narradora santafesina Marta Rodil, quien me lo obsequió hace años y sólo ahora leí, hurgando al azar en la para mí acusadora y enorme sección de libros aún no leídos de mi biblioteca.
            "Por la vía" es un trabajo notable, de esos que yo haría leer a medio país y no sólo por la rica información histórica que contiene, con fotos y textos y notas de diferentes escritores y escritoras argentinos, sino también por el largo reportaje a Dante Balestro, un viejo maquinista y sindicalista, descendiente de inmigrantes, que narra y describe en lenguaje sencillo la importancia fundamental del tren en la historia argentina de los siglos 19 y 20. 
            Me encantó leer este libro, sí que también, lo admito, me llenó de furia reconocer una vez más la estupidez (y en tantos casos corrupción) de los sucesivos gobernantes que contribuyeron a destruir un sistema de transporte maravilloso y necesario, que sigue vivo y modernizado, pero en otros países. (Ediciones Universidad Nacional del Litoral)

* También me deleité, y recomiendo enfáticamente, con las cartas primeras de Cristóbal Colón (1450-1506) y de Américo Vespucio (1451-1512) a los respectivos patrocinadores de sus expediciones a lo que en el siglo 15 se llamaba, en Europa, la Terra Incógnita. 
            Del primero, de quien Augusto Roa Bastos y otros narradores latinoamericanos han escrito novelas memorables, la Universidad Nacional de México ha publicado en un pequeño gran libro la misiva que le escribió a Luis de Santángel, su protector y amigo, el 15 de febrero de 1493, o sea pocos meses después de su "descubrimiento" del octubre anterior. Es una carta preciosa y sugerente en la que describe, todavía deslumbrado, las tierras y las gentes que ha conocido en el nuevo mundo que ha descubierto.
            El pequeño volumen se completa con la carta que pocos años después escribió el cartógrafo Vespucio, el 5 de mayo de 1500, dirigida al millonario florentino Lorenzo de Médicis, que había sido su protector. También maravillado por los territorios que acababa de recorrer y por las posibilidades políticas y económicas que se avecinaban para Europa, anticipa en la misiva los primeros mapas, que fueron impresos en 1504 y que le valieron que América lleve su nombre para siempre, en lugar del nombre Colombia, como debió ser. (Ediciones de la Universidad Nacional de México) 

* En un hotel de Villa Allende, en las Sierras Chicas cordobesas, una noche de nervios por el estreno de mi película "DON JUAN", devoré un libro breve pero sustancioso de Fernando López, narrador y amigo oriundo de San Francisco, Córdoba, pero mudado hace muchos años a la capital provincial, donde organiza el más importante festival anual de Género Negro de la Argentina, el "Córdoba Mata". Y autor también de una de las primeras novelas de tema malvinero, "Arde aún sobre los años", que recibió en 1985 el Premio Casa de las Américas en Cuba y hoy parece injusta y argentinamente olvidada.
            El libro de López que leí ahora, en vigilia hotelera, es "La noche de Santa Ana", una alucinada pero atractiva ficción acerca del cadáver de Eva Perón, alistado el mismo día en que falleció, el 26 de julio de 1952, por el médico Pedro Ara para ser expuesto ante la multitud llorosa que la acompañaría al día siguiente y para siempre. Una ficción inquietante, original y literariamente valiosa. (El Emporio ediciones)

* Leo poetas, como siempre, y destaco ahora a Miguel Ángel Oviedo Álvarez, riojano y académico de la Universidad Nacional de Chilecito, quien me ha enviado ya otros libros y ahora "Palabra concisa"  (Ediciones del Dock), que se abre con estos versos:

            Anoche 

Anoche florecieron cinco rosas
en la isla verde 
de nuestro patio.

Respiro el aire liviano
que viene del Famatina
y encuentro

las cinco llamaradas abiertas
como dedos en plegaria

aún están húmedas
bajan por los pétalos
las gotas del rocío.

* Digo que leo poetas, como siempre, y me impactan también los versos de "Agua Florida" (El Suri Porfiado ediciones), un duro poemario de Niní Bernardello, cordobesa-fueguina radicada desde 1981 en Río Grande, Tierra del Fuego. Leamos:

            Desierto

¿Querés venir aquí
a esta piel, a esta herida
aquí mismo donde la sal
seca el placer y las manos
se mueven sin sentido?
Abrojo, ahora la vida
es un abrojo punzante
que traspasa escudo
llama, sol y laurel.

* Leo poetas, como siempre, y descubro también a la joven Florencia Lobo, también fueguina, de Ushuaia, que me sorprende con su notable, inquietante poemario "El lento deambular de las tormentas" (El Suri Porfiado ediciones). Vean este poema:

            El humo

Hay que encender un fuego cada tanto
sólo para asistir al espectáculo del humo
ver si el fuego entiende aún nuestras señales
y arrastra todavía en su memoria errante
la memoria profunda de los pueblos,
de los árboles.

martes, 18 de febrero de 2020

LECTURARIO # 71 - Joyce, Jauretche, Cortiñas, Calle, Molina, García Lorca, Isol, García Montero, Muñoz Valenzuela, Ibargüengoitia.

Lecturario # 71. Joyce, Jauretche, Cortiñas, Calle, Molina, García Lorca, Isol, García Montero, Muñoz Valenzuela, Ibargüengoitia.

* Siempre es recomendable releer los grandes libros. A cualquier edad y especialmente, dicen, cuando uno ya está crecidito. Y mejor, incluso, si los reencuentros son casuales. Como me acaba de suceder con "Retrato del artista adolescente", esa novela impresionante de James Joyce que leí hace como 40 años, después de mi fascinación por "Ulises" en los tiempos del exilio en México. Cuya lectura fue la que me llevó, directo, al "Retrato..."
            Ahora vuelvo a sumergirme en lo que bien puede llamarse el nacimiento literario de Stephen Dedalus, el personaje poliédrico y decisivo de Joyce. Qué prosa, qué ritmo, cuánta sabiduría y sutileza en la prosa de este impactante irlandés al que hace una década visité –es un decir– en su deliciosa casa-museo de Dublin que es como una capilla santificada. Porque recorrer esos ambientes semisombríos donde vivió Joyce, en un barrio lateral de la capital de Irlanda que hoy es centro de culto y peregrinación, les juro, no es un plato que se come frío.
            Y ahora me encuentro, producto seguramente de esas casualidades maravillosas que proveen las bibliotecas, y recorriendo estantes de mis viejos libros de adolescencia y juventud, con aquella edición de 1980 que leí y guardé hace años, en traducción de Dámaso Alonso. Y obvio: otra vez me enganchó y me propuso (o demandó) una semana de lenta lectura, que es como se lee a Joyce, y que ahora fue nuevamente gozosa y me brindó un reencuentro con aquella Dublín de principios del 900, que es la misma que yo visité hace unos 15 años y que todavía se siente –y se lee– como la profunda y sutil galería de paisajes, personajes, diálogos y climas que sólo Joyce parece haber sido capaz de narrar. Una delicia. Íntima, si me permiten. (Lumen)

* Hace pocos meses visité la Universidad Nacional Arturo Jauretche, en Florencio Varela, Provincia de Buenos Aires. Invitado por su Rector, Ernesto Villanueva, pasé una jornada interesantísima durante la que dí una conferencia sobre la actualidad política y cultural, y respondí entrevistas para el canal de tele de la UNAJ. Y en esas horas el Rector y el Editor, Ernesto Salas, me obsequiaron un libro delicioso, que acabo de terminar de leer: "Arturo Jaureteche. Sobre su vida y su obra" es una compilación de estudios, análisis y evocaciones del agudo e incisivo intelectual peronista. Con textos, entre otros, de Norberto Galasso y de Horacio González, hay una entrevista de 1970 en el libro, en la que Aníbal Ford enhebra con Jauretche un diálogo que no tiene desperdicios. Lo pasé bomba con estas páginas en la mano (Editorial UNAJ).

* "El lado Norita de la vida" es la historia de vida de una de la emblemática Madre de Plaza de Mayo, Nora Cortiñas, quien busca a su hijo Gustavo desde 1977. El autor de este libro, Pablo Melicchio, ha sabido extraer, entrevistándola con delicadeza y profundidad, la médula humanista de esta mujer admirable, dueña de una fuerza ejemplar. Este es, obviamente, esa clase de libros que te deja con la boca seca y lleno de asombro, inquietud, admiración e ideas. (Marea Editorial).

* Y ya que hablo de poesía, y porque soy un tenaz lector de poemarios, abordo un nuevo libro de Leandro Calle, joven bardo cordobés que es mi amigo y compañero, y viene en ascenso y a paso firme con una obra severa y consistente. El libro se titula "País" y es breve pero no pequeño, porque el crescendo de la visión poética, en juego con los ardores del país, es en este caso atinado y sutil. Vean nomás estos versos:

            la hormiga se olvida de su carga
            y la carga se ocupa del olvido.
            El olvido es memoria que se oxida.

* "El cuarto deseo" es el título de una novela de Ignacio Molina, joven escritor de Bahía Blanca, creo que afincado en la CABA, quien en la pasada Feria del Libro porteña y como al pasar lo puso en mis manos. Remiso y elusivo como soy en esta materia, en algún momento le hinqué el diente y no está mal, es el relato de un matrimonio desgastado por los años, las rutinas y el ineludible aburrimiento, en una playa del sur bonaerense. La amistad de otra pareja, dispar, motiva una reflexión sobre el deseo y sus consecuencias, encubriendo el deseo inconfesable de que la mujer muera. Ya saben cómo son esas cosas, y si no las saben lean esta novela. Que no me apasionó, pero tiene lo suyo. (Falsotrébol)

* "Mariposa del aire" es el título de un precioso libro-álbum ilustrado por esa gran artista que es Isol, sobre poemas de Federico García Lorca. Es una publicación del programa Creciendo con Palabras, del gobierno de la CABA. Intenso y por momentos deslumbrante, como todo lo del Gran Federico, lo único que empaña los méritos de esta publicación (y a mí me fastidió mucho) es que en la ficha biográfica del enorme poeta granadino se dice que "fue muerto durante el gobierno militar de Franco", modo mentiroso y negacionista para no decir que Federico fue fusilado por la dictadura franquista. Una estupidez política que, obviamente, no disminuye un milímetro la belleza de este libro.
                         
* Y ya que de poesía y de españoles escribo, leo también a mi amigo Luis García Montero, quien es, como ya he dicho en otro Lecturario, uno de los más relevantes poetas españoles contemporáneos. Y ahora la lectura de "Mónica y los lobos" me confirma su talento. Bellamente editado en Buenos Aires y 2014, es un poemario que parece minimalista y en todo caso ejemplar muestra de un tono exquisito y sabio. Lean este poema: 

El tiempo no es un río.
No suena en el murmullo de una fuente,
ni pasa como la arena entre las manos.
Un reloj de pared,
eso es el tiempo.
Y en la pared me pongo,
sin protestar, sin venda,
con los ojos abiertos
para que me fusiles.

* Mi viejo y querido amigo el prestigioso narrador chileno Diego Muñoz Valenzuela, quien fue mi compañero de lecturas y conferencias en universidades de la República Popular China en 2016, me envía ahora sus dos libros más recientes, poderosos y bellos dentro del dolor que narran. 
            Uno es "Crónica de crisis", una serie de notas íntimas, en primera persona, acerca del estallido popular que conmueve a Chile desde el pasado 18 de octubre y que no parece que acabará sin grandes cambios políticos y sociales. (Simplemente Editores). 
            Y el otro libro es "Entrenieblas", una nouvelle dirigida a los jóvenes chilenos que no vivieron el golpe de Pinochet hace más de 40 años. En un tono conciso y sereno, Diego traza un diario íntimo de dos meses a partir del 11 de septiembre de 1973. (Vicio Impune Editorial).
            Dos libros que recomiendo. Dos hallazgos.

* En los años 70 del siglo pasado, el narrador mexicano Jorge Ibargüengoitia (1928-1983) escribió una obra satírica y plena de humor en la que describió con ironía la idiosincracia de su país. Novelista, dramaturgo y periodista respetadísimo, el México que legó a las generaciones siguientes fue una suma de artículos, crónicas y apuntes que en 1977 reunió en un libro precioso: "Instrucciones para vivir en México". 
            Más de 40 años después, una joven y audaz editorial de la ciudad de Querétaro (distante unos 200 kilómetros al Norte de la gigantesca capital azteca) lanza un notable libro titulado "Nuevas instrucciones para vivir en México", en el que una veintena de jóvenes autores hace algo más que un homenaje a Ibargüengoitia; yo diría que es una redefinición del que acaso sea el más emblemático país de Nuestra América, el más orgulloso de sus raíces y el que más decididamente resiste –como resistió siempre– las influencias (malas influencias) imperiales. Y libro en el cual me han hecho el honor de invitarme a escribir el epílogo, que titulé "México en mi corazón". (Gris tormenta editores).

miércoles, 4 de diciembre de 2019

LECTURARIO @ 70. Lavin, Beltrán, Sefchovich, Belausteguigoitia y Gómez Benet. Vetti, Gorodischer, Feria de Cali.

Lecturario # 70. Lavin, Beltrán, Sefchovich, Belausteguigoitia y Gómez Benet. Vetti. Gorodischer, Feria de Cali.


* Leo un libro impactante, que me urge recomendar si bien sé que no es fácil conseguirlo en Argentina. Se trata de "El cuerpo femenino y sus narrativas", un muy lúcido trabajo a diez manos que tejieron cinco notables escritoras mexicanas, algunas de ellas muy reconocidas y, para mi orgullo, además queridas amigas desde muchos años. Particularmente Mónica Lavin, Rosa Beltrán y Sara Sefchovich, cuyos textos son de una inmensa sabiduría y sensibilidad. Y no lo son menos los trabajos teóricos de las dos coautoras, a quienes no conocía: Nuria Gómez Benet y Marisa Belausteguigoitia. 

            El primero de los ensayos, de Nuria, arranca con una original tesis acerca de los pechos femeninos y con un ritmo que afirma luego el libro. Lo sigue el trabajo de Mónica, a quien conocí hace más de treinta años cuando ella asistía a mi taller literario en la Colonia Guadalupe Contreras, de la capital mexicana y ya era la promesa de escritora que es hoy. Este trabajo gira en torno a lo que su título anticipa, "Narrativas del cuerpo": notable reflexión para nombrar el cuerpo, la piel, el amor.
            El tercer trabajo es de Marisa, se titula "Tiempo y movimiento: Mujeres, jóvenes y la literatura Go". Allí reflexiona sobre el cuerpo pero con detención en los juegos, el tiempo lúdico y la política. Muy original. Y luego sigue el texto de Rosa Beltrán, "Mujeres que importan", en el que partiendo de evocar a Libertad Lamarque en la vieja película "Besos brujos", urde un texto muy agudo sobre la cuestión de la devolución de la honra y en el que propone que "leer es un acto travestista, y es un acto radical también".
            El quinto y último ensayo es el más, diría yo, literario, y es obra de Sara Sefchovich, reconocida académica y militante: "¿De qué hablamos cuando hablamos de escribir?" es el título, y en el desarrollo impacta la solvencia de su tesis de que escribir es ir contra el mundo. Yo conocía algunos de sus trabajos feministas iniciales, de los años 80 y 90, pero este texto, además, me alucina por su calidad literaria y su sabiduría, originalidad y buen decir. (Difusión Cultural, UNAM, México). 

* Otro libro en el que me detengo es "Entre las hojas", de Cecilia Vetti, una narradora que del barrio de Boedo se mudó al sur bonaerense llevando en sus carpetas las vidas clasemedieras de los viejos tiempos peronistas. También ella participó, hace años, del taller literario que sostuve durante más de un lustro en el barrio porteño de Coghlan. Ahora la encuentro como de casualidad, en este libro de poemas cuyo título evoca obviamente a Augusto Roa Bastos.
            Cecilia, ya hace años, escribía cuentos en tono costumbrista, de amores de tango y familias inmigrantes. Cuentos con escuelas de barrio, y clubes, y familias, y amores que parecían retornar en cada texto. En tonos íntimos, como de tangos cantaditos al oido, siempre me gustaron sus cuentos con calles de tierra, vecinos, parientes, radios y los inicios de la televisión. Las tías de sus cuentos eran personajes preciosos: Lisa, Maruca, creo recordar una que se llamaba Elvira en un cuento muy arltiano. Todos sus textos parecían escritos para ser leídos en voz baja, porque eran suavecitos incluso en sus tragedias. 
            Y ahora, vaya uno a saber por qué, en una mudanza de estantes se me aparece de nuevo la Cecilia Vetti con este poemario de título inesperado y adentro un tesoro de poemas, narrativos, conceptuales, de versos sencillos o de inquietos interrogantes, algunos incluso feroces. Un poemario irregular, quizás, pero escrito como en pelotas, o como quien se desnuda en la senectud. Mis respetos, entonces, y a leerla, me dije. Para descubrir a esta poeta experimentada, nada ingenua y de infrecuente profundidad. No ha de ser fácil encontrar sus libros, pero quien los encuentre los disfrutará, seguro, y después me cuenta. (Editora RyC)

* Hablando de mujeres, escritoras y feministas, yo ya sé que no soy objetivo cuando me refiero a mi amiga-hermana Angélica Gorodischer, ese ícono de Rosario que no deja de sorprenderme con su producción, que sigo paso a paso. 
            Ahora es el turno de otra colección de cuentos, titulada "Coro". Un trabajo –más bien un divertimento de lo más serio, para decirlo en términos gorodischeanos– que consta de 12 cuentos emparentados por sus títulos de cuatro letras y por la imaginación impar de Angélica, cuya prosa es capaz de jugar con total seriedad entre lo casual y lo profundo, como entre lo significante y lo banal. 
            "Coro" es una delicia de libro, que se desplaza ante quienes lo leemos con la blancura de las calas que ilustran la portada y a la vez con lo oscuro de esas tramas densas que Angélica maneja a las maravillas, y que sabe encarar en prosa jodona pero con absoluta seriedad. Mis cuentos favoritos: Casa, Coso, Cura, Cara. Intensos ejercicios de imaginación, esa materia de la que Angélica tanto sabe. Pero dije "favoritos" sin exclusiones, porque todos, la docena completa, componen una lectura preciosa. 
            Súper recomendable este libro, corran ya a las librerías, que todavía quedan. Librerías, digo, sobrevivientes de estos cuatro últimos años de saqueo. Y lo dije nomás. (Emecé)

* Visité en Noviembre la Feria del Libro de Cali, Colombia, y como siempre me sucede, recibí un montonal de libros. Acaso por tratarse de encuentros anuales, las ferias librescas son las únicas oportunidades en las que autores/as recibimos docenas de ejemplares. Que te regalan colegas que, espontáneamente planificados, se acercan con timidez o audacia para entregar sus papeles (finalmente un libro es un manojo de papeles) llenos de ilusión, de esperanzas y también de angustias. Ante lo que uno se confiesa impotente, porque es matemáticamente imposible leer todo. Es decir, lo que uno desea y necesita leer, por las razones que a cada quien se le antojen. 
            Lo cierto es que, sometido a la hojarasca que parece que llena la habitación del hotel, llena también del sentimiento de culpa y frustración que uno sabe anticipadamente que sentirá por no poder cumplir con la devoluciòn que l@s autor@s esperan. Aunque a veces elegantemente digan que no esperan, pero sí esperan, siempre esperan. Y tienen derecho.
            Lógicamente, igual siempre es imposible leer todo lo que se recibe, no hay tiempo que lo permita. Entonces imagino que cada colega desarrolla una estrategia para estos casos. La mía suele ser la siguiente: Suelo darle a cada libro no solicitado un módico changüí de 20 páginas o dos cuentos o tres o cuatro poemas. O bien leo cachitos y veo si me engancho. 
            Y punto, que hasta hoy esto era un secreto personal.
            Pero viene a cuento porque me sucedió en Cali que inesperadamente tuve en mis manos "Falo de liebre", un interesante libro de Alberto Rodríguez, cuentista caleño que conocí hace muchos años. Y entré en sus relatos, que leo y sigo leyendo más allá de ciertas disparidades. "El cementerio de los micos" me interesó especialmente, y los demás, extensos y variados, se dejaron leer. (Schöffer & Fust)

* En ese mismo viaje, de Cali me llevaron a un conversatorio en Palmira, la segunda ciudad del precioso Valle del Cauca. Allí me esperaba, en la bien reputada universidad pública, un nutrido contingente estudiantil, jóvenes curiosos y atentos, conducidos por un grupo de también jóvenes profesores y estudiantes, quienes me sometieron a un interrogatorio infrecuente. Y asombroso, porque eran –son– chicos y chicas muy informados y mejor formados, se ve que lectores agudos. Y la sorpresa fue mayor al salir del auditorio, cuando alguien puso en mis manos una revista titulada "Luna Nueva. Revista para nocheros". Que no es lo que parece, ni cursi ni calenturienta, ni de pésimos bardos ni para noctámbuos al cuete. No, señoras y señores, nada de eso. Al menos el número 45 de esta revista que no sé con qué periodicidad se edita, pero que denota años de estar en manos de editores y lectores tenaces, me pareció excelente. La edición misma es impactante. Mas de 150 páginas bien ilustradas y mejor impresas, dedicadas a poetas colombianos, la gran mayoría muy jóvenes, chicas y chicos, much@s talentosos, hipersensibles, con una potencia y profundidad que me impresionaron. 
            Sin un solo golpe bajo ni recursos facilongos, para mí fue fantástico, además, porque se ve que est@s chic@s sí leen. SON LECTORES, vamos! Y lo escribo con mayúsculas, a ver si queda claro para tant@ principiante y bienintencionad@ que versifica en mis pampas. Y así regreso a Cali, disfrutando esta revista en el bus. @

sábado, 19 de octubre de 2019

Lecturario # 69. Valenzuela, Reyes, Ocampos, Deluppi, Maqueira, Basterra

Lecturario # 69. Valenzuela, Reyes, Ocampos, Deluppi, Maqueira, Basterra

* No puedo no compartirlo aquí. Desde hace unos meses dirijo una colección de Literatura Argentina para la chaqueña Editorial ConTexto. Un honor que me lo pidieran y un placer hacerme cargo de una serie que espero l@s lector@s valorarán. Le pusimos como nombre Colección Yaicangui, que es un vocablo Qom que nombra a las tierras onduladas a orillas del río Negro, que cruza la hoy Ciudad de Resistencia. En esta colección se publicó hace un mes y medio la novela de Marina Closs, ganadora del Primer Concurso de Novela de Mujeres Angélica Gorodischer.
            Y en esta colección se publica ahora "Circo de tres pistas", Antología Personal de Luisa Valenzuela, la extraordinaria narradora argentina que acaba de ganar el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria 2019 por “la genialidad y constancia, así como un sentido lúdico y creativo".
            Pues esta enorme escritora y amiga, porteña y viajera impenitente que desde "Hay que sonreir", su primera novela publicada en 1966 ha publicado más de 30 libros entre novelas, cuentos, microrrelatos y ensayos, hasta su último libro de cuentos "El chiste de dios". 
            Bueno, pues el verdadero último libro de Luisa Valenzuela es éste, que publicamos desde esta semana en nuestra Ciudad de Resistencia, Chaco.

* "Romances del Río de Enero" y otros poemas es el título de un exquisito y original libro que recoge la etapa brasileña del gran intelectual mexicano Alfonso Reyes (1889-1959), quien fue diplomático y brillante promotor cultural en Argentina y en Brasil, países en los que alternó entre los años 1927 y 1938.      
            Al tanto de su obra teórica, sus discursos y análisis, y sabedor de que fue respetado y archimencionado por la intelectualidad de esa época, yo ignoraba sin embargo esta parte de su poesía, digamos, carioca, que es muy original y llena de audacia, practicada en una especie de mezcla de clasicismo y libertad, verdadero dechado de gracia y profundidad. Un libro encantador, vamos, que lamentablemente no es fácil de conseguir. La que tengo es una edición de bolsillo que es, en sí, una joyita que todavía no me explico cómo llegó a mi biblioteca. Pero enhorabuena! (Universidad Externado de Colombia, para su serie "El malpensante"). 

* Recibo y repaso con alegría "Paraguay cuenta. Cinco siglos en cuarenta ficciones", una estupenda y muy completa antología de la narrativa paraguaya compilado por Sebastián Ocampos, joven y vigoroso intelectual asunceño que hizo la selección, edición e introducción de este notable volumen. 
            Desde Ruy Díaz de Guzmán en el siglo 16, hasta los muy vigentes Guido Rodríguez Alcalá y Renée Ferrer, y pasando por clásicos del siglo 20 como Augusto Roa Bastos, Rubén Bareiro Saguier y la impresionante Josefina Plá, en este grueso volumen están prácticamente todas las personalidades que dio a la literatura sudamericana este notable país insular que en cierto sentido es, siempre lo digo, una de mis patrias. Encerrado geográficamente igual que la hermana Bolivia, en las seculares tragedias del Paraguay y en la potencia de sus lenguas ­–el Guaraní originario y el Castellano de la conquista– esta tierra tropical ha parido a muchos de los más originales narradores de la América Latina. Y este libro necesario y fascinante muestra textos fundamentales de los mensionados y también de sus clásicos, como Rafael Barret y Gabriel Casaccia. Así este libro compone una geografía y una historia fascinantes, que el Sebastián Ocampos ha sabido organizar con talento y originalidad. 
            Un libro para leer de a poco, pausado y gozando, y a la vez aprendiendo la dimensión de la tragedia del que fue uno de los pueblos más avanzados de América hasta que codicias externas y torpezas propias lo condenaron a presentes ????? Y libro que recomiendo enfáticamente. (Editorial Y)

* El reconocido periodista cordobés Max DeLuppi me obsequió, hace unos meses, su libro "El Manco Paz", que es una biografía narrada del fascinante y popularísimo General José María Paz, especie de padre de la patria de los cordobeses y considerado por muchos, De Luppi entre ellos, "el más federal de los unitarios". 
            Demoré un poco en leerlo, hasta que desde la mesa de luz pareció reprocharme cierta indolencia. Entonces me sumergí en la trama de este libro notable, que es ensayo histórico y a la vez novela involuntaria, que me acompañó durante varios días y que me enseñó mucho. Porque Paz para mí, como para much@s argentin@s, no pasaba de ser un prócer algo desdibujado y cuya referencia mayor era una larga avenida porteña. 
            Con sugerente prólogo de Hernán Brienza, uno se engancha fácil con este libro estupendo, bien investigado y con fiel información, que desencadena  agudas interpretaciones que permiten recuperar a un militar y político de excepción, un tipo que más allá de su vocación política de riguroso unitario del XIX, y de su cuestionable y final acercamiento al liberalismo mitrista, en todo momento fue un hombre de profunda raigambre nacional y popular. Y quien más allá de su vocación y eficacia militar, y su filiación unitaria, rechazó consistentemente toda injerencia extranjera como las que rodeaban y agradaban tanto al procerato oligárquico que finalmente se impuso en este país y cuyas consecuencias todavía hoy estamos pagando. El Paz que nos presenta Deluppi es un humanista, un patriota, un hombre que, como Sarmiento, desde filas y convicciones no compartibles y acaso cuestionables ayudó a construir mucho de lo mejor de la Argentina.
            En todo caso, "El Manco Paz" es un relato apasionante, intenso y ecuánime a la hora de pintar una vida deslumbrante, obra de un narrador-historiador respetuoso. Para mí, un libro inolvidable. (Marea Editorial)

* Enzo Maqueira es un narrador en cierto modo emblemático de la generación de los '70 del siglo pasado, que ya tiene una obra significativa y de la que ahora leo "Hágase usted mismo", una novela ambientada en la Patagonia que narra la historia de un joven porteño que huye de la urbe en busca de un destino autosoñado como cineasta. Pero destino que le queda grande, como va quedando claro hacia el final. (Tusquets) 

* Llega a mis manos la tercera (creo) novela de Juan Basterra, un ascendente narrador chaqueño de quien ya elogié aquí sus novelas "Tata Dios" y "La cabeza de Ramírez" (Lecturarios #39 y #53). Ahora ofrece "El amor y la peste", una ficción ambientada en la Argentina de fines del XIX, que entrecruza el amor contrariado de una joven pareja de la alta burguesía porteña con los estragos de la fiebre amarilla que asoló las costas del Plata en 1871. Quizás sin la tensión y eficacia de sus novelas anteriores, muestra, de todos modos, la determinación y fina prosa de este autor emergente. (Editorial Barenhaus)

domingo, 6 de octubre de 2019

Lecturario # 68. Closs, Posse, Villoro, Sigismondi-Andruetto, Hernández D'Jesús, Cucuzza, Molfino, Quirós.

Lecturario # 68. Closs, Posse, Villoro, Sigismondi-Andruetto, Hernández D'Jesús, Cucuzza, Molfino, Quirós.

"Alvar Núñez. Trabajos de sed y de hambre"es una novela notable y sutil con la que una joven narradora argentina obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Novela de Autoras convocado hace unos meses por la editorial chaqueña ConTexto y nuestra Fundación. El jurado fue presidido por Luisa Valenzuela y el premio se entregó el 22 de agosto pasado, durante el 24º Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura. 
            Con esta novela iniciamos la Colección Yaicangui, que me honra dirigir a partir de este libro cuya autora es Marina Closs, joven oriunda de la provincia de Misiones y dueña de una timidez y sensibilidad infrecuentes.
            Como se sabe, Álvar Núñez Cabeza de Vaca fue el primer europeo en recorrer los territorios de la América del Norte que hoy conocemos como Florida, Alabama, Luisiana y Texas. Navegante y aventurero, tras ese primer viaje (1527 a 1536), Alvar Núñez regresó a España, donde además de escribir relatos asombrosos se dedicó a organizar una segunda expedición. Volvió a partir en 1540, esta vez con destino al extremo sur del nuevo continente. Tras bordear las costas de África y cruzar el Atlántico por segunda vez, se adentró río Paraná arriba, hasta Asunción. Místico y pasional, su temperamento lo llevó a "descubrir", si cabe el verbo, las impresionantes Cataratas del río Iguazú. 
            En esta novela, Marina Closs relata ese viaje extraordinario en un tono por momentos poético, a la vez que indaga en la complejidad de un personaje asombroso, audaz y dogmático, que desde hace mucho tiempo –y mucha literatura– ha sido escrito y reescrito por notables autores de la literatura americana. De ahí que no puede dejar de señalarse la cercanía de este texto con relatos históricos como, por lo menos, "Naufragios y comentarios", del propio Álvar Núñez; la laureada novela "El largo atardecer del caminante"del narrador argentino Abel Posse (de 1992), y una sólida bibliografía de media docena de historiadores/narradores. 
            El mérito de Closs radica en la audacia de revisitar a este personaje con airoso resultado, porque, tratándose de la misma fascinante historia de un mismo personaje mítico, la perspectiva de Closs le permite componer un fascinante fresco de época.
            La Colección Yaicangui se inició con la reedición de mi novela "Visitas después de hora", de la cual obviamente no diré nada. Pero sí anuncio que el tercer libro de esta colección será "Antología Personal", de Luisa Valenzuela.

* Leo una joyita: "Conferencia sobre la lluvia", del mexicano Juan Villoro, en la edición bilingüe de la editorial francesa Latinoir, y me deslumbra durante una larga y deliciosa tarde de lectura. 
            Conozco a Juan desde hace años y he leído parte de su obra, pero este pequeño gran libro me parece deslumbrante. Por la apretada síntesis y el fino humor, por la sabiduría e ironía que encierra, y por la trama inquietante alrededor del sitio más universal de quienes escribimos literatura: la biblioteca, verdadero tema de esta lluvia que no moja y queda como pendiente, excusa preciosa y motivación para un monólogo teatral, en fin, estoy tratando de cifrar aquí un libro precioso y lleno de gracia que adoré leer y que exhorto a que busquen y encuentren. (Latinoir)

"Mujeres"es el título de un bellísimo libro de fotografías del trotamundos cordobés Pablo Sigismondi, con textos de María Teresa Andruetto, y ha sido para mí un precioso descubrimiento, porque la obra itinerante de Sigismondi es impresionante por donde se la mire. Para quienes no lo conocen diré que ha recorrido más de 150 países del mundo y bastante más de un millón de kilómetros, y lo hizo en todos los medios de transporte incluyendo camellos, elefantes y obviamente su bicicleta y caminando). Sus fotografías son reconocidas en su Córdoba natal y en todo el planeta, y sus personajes –en este caso mujeres de decenas de países– resultan a la vez conmovedoras, grotescas, patéticas, fascinantes y mucho más, quizás porque el ojo de este fotógrafo de excepcional sensibilidad sabe mostrar el amor al prójimo de un modo que juzgo absolutamente inusual. No se lo pierdan, en Córdoba se consigue. (Editorial Raíz de Dos)

Enrique Hernández D'Jesús es un personaje imprescindible para pensar la vida cultural venezolana. Fotógrafo y poeta, compilador y crítico y cocinero, su obra es notable y ya extensa. Cada tanto nos encontramos en el ancho mundo, y siempre me sorprende. Ahora vino al Chaco y me dejó, entre otras, tres obras impresionantes: un libro de retratos que él le tomó en diversas oportunidades a Jorge Luis Borges hace más de 30 años, editado en Alemania y titulado "Das andere Antlitz von Borges"(La otra cara de Borges); un libro de mesa titulado "Bolívar. Fábula de los fabuladores", que es una interesante indagación popular acerca del Libertador del norte sudamericano, revisitado por seres anónimos, de sectores populares, a quienes Enrique encontró en todo el interior de Venezuela. Y también una colección de más de 50 minilibros con poemas y fotos de otros tantos personajes de la poesía y la creación de su país y toda Latinoamérica. 

* Héctor Ruben Cucuzza es un reconocido académico de la Universidad Nacional de La Plata, que ahora incursiona, al menos para mí, por primera vez en la narrativa. Claro que en este caso con un libro no ficcional de pocas páginas, titulado "La verdadera historia del boy-scout y otros relatos"­, escrito a modo de viñetas autobiográficas llenas de gracia y de nostalgias. (Zeta Ediciones)

* Para quienes se interesan por la literatura para niños (que yo me niego a llamar "infantil"), también en la pujante editorial chaqueña ConTexto, mencionada más arriba, hay una colección muy interesante y que viene llamando la atención. En este caso con "Un caso de escopeta", una imaginativa narración de Miguel Ángel Molfino, que es en realidad un cuento dentro de un cuento y que reluce en los dibujos de Luciano Acosta, reconocido ilustrador chaqueño.

* Y ya que esteLecturarioes tan chaqueño, no quiero dejar de referirme a un libro reciente que, en mi opinión, al menos en el Chaco debería ser de lectura obligatoria o al menos estimulada. "La Universidad Popular. Una escuela que sabía demasiado", de Carlos Quirós, es un abordaje pleno de nostalgia e información de una de las experiencias educativas más originales de la Argentina, y cuyo capítulo en la capital chaqueña fue y es ejemplar. Casi abandonada y desfinanciada hace una década y pico, con decisión fue rescatada de las ruinas hace unos años, a comienzos de siglo, y recuperada por un pequeño grupo de ciudadanos encabezados por mi amigo Atilio Fanti. Hoy tiene casi 5.000 alumnos y es una escuela de artes y oficios de extraordinaria incidencia en la comunidad local, particularmente dirigida a sectores de menores recursos. Y cuya historia, narrada en este libro, es para los/las chaqueños muy interesante. Y una curiosidad final: el autor es el padre del reconocido joven narrador argentino Mariano Quirós. (ConTexto).

sábado, 3 de agosto de 2019

Lecturario # 67. Seoane-Santa María, Méndez, Freixas, Romero, López, González, Gaiteri, Peralta, Petrigliano


* Me tiene maravillado la reciente edición de Eva Perón. Esa mujer, un libro excepcional de María Seoane y Víctor Santa María, quienes encontraron y recopilaron el maravilloso registro gráfico de la vida de Evita, esa mujer amada por las clases populares argentinas hasta el día de hoy, y odiada por las burguesías urbanas con una intensidad y persistencia digna de mejores causas. 
            El libro reseña la biografía de esta mujer impar e irrepetible, ilustrada con fotografías impresionantes que al menos yo no conocía. Lo cierto es que el texto es preciso, sobrio, objetivo y a la vez amoroso para revisitar a quien sin dudas fue una de las mujeres más impactantes del Siglo 20. El amor, Perón, su pasión política, el feminismo, sus desplantes, las relaciones con los entramados del poder y con la infancia, son, entre otros, los rasgos de su personalidad que delinean este libro de colección. En tapa dura e impreso con una riqueza gráfica asombrosa, es un libro excepcional que hace honor al histórico personaje, y curiosamente a precio accesible, lo que es excepcional para una edición tan exquisita. (Editorial Octubre)

Vuelta al Sur es el título de la más reciente y muy interesante novela de Mario Méndez, quien es uno de los más activos escritores argentinos de literatura para niños y jóvenes, ese género que suele llamarse Literatura infantil y juvenil, o simplemente LIJ, denominación que a mí no me convence pero que será tema de otro posteo. 
            Lo cierto es que es ésta una historia de amores y desamores filiales que transcurre en los dos lados del inmenso territorio patagónico –Chile y Argentina–, de donde presumo que es originaria la familia del autor. Esta es precisamente la historia de un doloroso desencuentro familiar que dura décadas y se ambienta a ambos lados de la Cordillera de los Andes. La novela se lee apasionadamente y resulta a la vez un canto de lucha por la identidad pues involucra a dos hermanos que no se conocen, una abuela peculiar y una desmembrada familia de muy humilde origen campesino. El relato se deja llevar con soltura y está lleno de peripecias que mantienen en vilo a l@s lector@s. (Edelvives).

* El nuevo libro de mi amiga y colega española, Laura Freixas, se titula A mí no me iba a pasar y es, sin dudas, el mejor que ha escrito hasta ahora, así que lo recomiendo enfáticamente. 
            Me entusiasmó muchísimo su lectura porque, aparte de escrita en el preciso y precioso estilo que caracteriza a Freixas, hace en estas 300 páginas un verdadero alarde de intimidad y confesiones en voz alta. Conocedora sagaz de esa maravilla literaria que fueron los diarios íntimos de escritoras de los siglos 19 y 20 –que tienen vigencia y jamás pierden encanto aunque en el presente siglo pareciera que se escriben menos– ahora Laura hace el suyo y a su modo, es decir con personalidad y sin demasiadas concesiones, apenas las obviamente necesarias.
            La lectura fluye desde el vamos, y el encanto y el interés no dan tregua. Como para dar fe de que aquí estamos frente a una autora que se ha atrevido a escribir una novela autobiográfica, o sea en este caso la historia de una mujer de la burguesía catalana, sensible a los cambios en Europa y el mundo, que en tanto testigo de época e intelectual audaz cuestiona su vida y su matrimonio y va contando –confesando como en una larga charla íntima– los pasos y el significado de romper con todo lo anterior que ella misma ha vivido y escrito.
            Ya comenté otros libros de Freixas en otros Lecturarios, en los que elogié siempre el tono intimista y a la vez agudo de esta escritora notable. Que en este libro da una especie de riesgoso salto en el aire, todo belleza y tensión, para caer de pie y en voz alta, como decía mi madre cuando elogiaba a quien lo merecía.
            Una novela, en fin, que no será fácil de encontrar en librerías argentinas, pero que bien hará en sumergirse en ella quien la encuentre. (Ediciones B).

* Hace 15 años, en 2004, Francisco Tete Romero, intelectual chaqueño por entonces poco conocido, publicó un libro notable, sorprendente y luego colmado de justificados elogios: Culturicidio. Allí describía con originalidad el drama político-cultural de la Argentina luego de la crisis de 2001-2002. El libro resultó un material de consulta indispensable para educadores y docentes en general, sí que también para cientistas sociales. 
            La huella que dejó ese libro fue profunda, tanto que su autor dedicó los últimos años a trabajar silenciosamente la continuidad de aquel ensayo con rigor, paciencia y excelente información. 
            El resultado es Culturicidio-2, especie de complemento articulado de aquel texto pero en clave mucho más dramática, por la obvia razón de que las políticas del neoliberalismo tiraron abajo todas las conquistas sociales del período 2003-2015, que más allá de torpezas y yerros había mejorado la calidad de vida de millones de personas habitantes de esta tierra paradojal. 
            Con paciencia de monje e indeclinable pasión intelectual, ahora Romero publica este Culturicidio-2, libro igualmente poderoso y preciso por su rigor informativo y conceptual, y altamene recomendable. (ConTexto)

* Y a propósito de esta editorial –ConTexto– quiero comentar otros dos libros que al menos a mí me impactaron por su originalidad: Días de Provincia es una especie de original efeméride gigante del Chaco, donde vivo. Organizada por Eduardo López, un veterano y riguroso periodista local, recupera episodios y microbriografías del Chaco, año por año y nombre por nombre. Lo que suele llamarse un trabajo de hormiga, o de paciencia china. 
            Y el otro es El libro chaqueño, del docente y bibliotecario Esteban González, quien organizó un voluminoso compendio de todos los libros y autores que en el Chaco han sido. Con interesantes cuadros estadísticos y comparativos de autor@s, títulos y editoriales, es un aporte fenomenal para estudios bibliográficos futuros en esta provincia.

* Durante un vuelo leo también el libro de cuentos Nadie extrañaba la luz, del narrador cordobés Sergio Gaiteri. Incidentales y de ambientes locales casi todos, estos cuentos interesan por las relaciones de parejas, vidas familiares, mujeres determinantes y hombres normales y no tanto, así como por la recreación de los paisajes lugareños en que se ambientan. Y también por cierto aire cortazariano que sobrevuela la correcta prosa de Gaiteri. (Alto Pogo)

* Dos sorpresas en La Rioja, durante reciente visita invitado a dar una conferencia en la Feria del Libro: por un lado, la dolorosa lectura de Huellas de la represión en la mujer riojana (1975-1983), libro en el que su autora, Rosa Beatriz Peralta, enhebra un duro y a la vez conmovedor repertorio de testimonios de mujeres casi todas de la clase trabajadora –madres, hijas, nietas, esposas y compañeras de militantes– en los que la cárcel, el machismo, el autoritarismo y la brutalidad fueron y siguen siendo un sello de época. (Editorial Cafure).

* Y a la par leo, también en La Rioja, un poemario de Adriana Petrigliano, porteña avecindada hace muchos años en la capital riojana, titulado Los días sobre mí (Nuevo Grupo Editor). Sorpresa para nocturna lectura en hotel, encuentro allí algunos versos tan inesperados como bien logrados, como este "Poema del hacerse" que ofrezco de muestra:
tragar cada minúscula sombra
deshacer y hacer el polvo nuevamente
triturar sin distinción
y armar los montoncitos de nosotros
cavar donde deba cavarse
ahuecar y soplar
poner en donde corresponda la humedad
y en dónde la sequía
iluminar
raspar hasta dar el brillo necesario
tatuar a sangre y lágrima el camino
acariciar el olvido del que fuimos
es eso solamente.
eso somos.

domingo, 30 de junio de 2019

LECTURARIO # 66. Volney-Moreno, Sagasta, Ferrer, Zarowsky, Renaud, Palou

Lecturario # 66. Volney-Moreno, Sagasta, Ferrer, Zarowsky, Renaud, Palou

Las ruinas de Palmira es un libro raro, conocido por politólogos y cientistas sociales pero no por el público en general. Traducido al castellano hace más de 200 años por Mariano Moreno, ha vuelto a circular en una estupenda y oportuna colección de dos universidades nacionales: la de General Sarmiento y la de Córdoba, para la colección Bicentenario.
            Originalmente titulado Las ruinas o la Meditación sobre las revoluciones de los Imperios, este libro de Constantin de Chasseboeuf, Conde Volney (1757-1820) se publicó en 1781 en Francia y, aunque Moreno lo tradujo en nuestras pampas, no llegó a verlo impresa e incluso no había terminado su trabajo cuando lo asesinaron en alta mar en 1811. El libro fue publicado en 2010 y aunque de ardua lectura es una joya para historiadores y cientistas sociales. (UNGS & UNC).

Quizás porque es un tipo inquieto y un curioso sabueso de la historia, el narrador e historiador español Alfonso Mateo-Sagasta (Madrid, 1960) es reconocido como uno de los escritores más interesantes de la España actual. Titulado con especialización en historia antigua y medieval, es autor de una obra nutrida y muy elogiada, y ha recibido premios por sus novelas Ladrones de tinta(2004), El gabinete de las maravillas(2006), y el más resonante porCaminarás con el sol(2011), en la que aborda la impresionante y magnética vida de Gonzalo Guerrero (1470-1536), soldado español que renegó de la Conquista en Yucatán y llegó a ser jefe de los Mayas a comienzos del Siglo XVI, y quien ya había sido novelado estupendamente por mi viejo amigo el narrador mexicano Eugenio Aguirre en 1980. 
            Con notable agudeza y sensibilidad histórica, Sagasta ofrece ahora Mala hoja, novela ambientada en Cuba en la segunda mitad del Siglo 19. Estructurado en forma dialogal, el texto compone la riquísima conversación entre un empresario tabacalero y un jefe militar, españoles de ocupación ambos, acerca del tabaco, la caña de azúcar, el tráfico de negros africanos, la esclavitud, y también el amor. Mala hoja es una novela que gira en torno de una sutil e insólita esgrima oral entre dos españoles que en la Cuba todavía colonial, vigente el esclavismo, conversan acerca de los grandes negocios de la época, asistidos por sirvientes negros y mechando negocios con amores, racismo y violencia, como debe haber sido aquel universo, letal para los africanos y tan miserablemente proficuo para los europeos. Y el cual Sagasta describe con un preciosismo que es por momentos agobiante pero siempre hipnótico, hasta llevarnos a los lectores a un final inesperado, brillante y espectacular cuya develación me reservo. (Reino de Cordelia)

* En reciente visita a Asunción, Renée Ferrer, la máxima poeta paraguaya contemporána, me sorprende obsequiándome una novela durísima. Su tema es la amistad de dos muchachas –una judía, la otra gitana– en el contexto del horror del nazismo. Inesperada para la literatura paraguaya, sale avante en el relato del horroroso campo de concentración de Auschwitz, donde millones de personas fueron bestialmente asesinadas, como hoy todo el mundo sabe. Pero lo que está menos escrito es que de los muchos millones de visitantes de las últimas décadas sólo algun@s hacen literatura del impacto recibido. Titulado Dos rostros, un destino, y subtitulado "Encuentro en Auschwitz-Birkenau", es éste un libro perturbador que se lee como a tragos gruesos, e igual te deja, después, con la boca seca. (Servi-libro).

Leo entre vuelos y aeropuertos, y con sostenido interés, el notable libro de un joven cientista social, Mariano Zarowsky, doctorado en la UBA y especializado en comunicaciones. Su título es precisamente Los estudios de comunicación de la Argentina, y el subtítulo describe todo lo que investiga documentadamente: "Ideas, intelectuales, tradiciones político-culturales 1956-1985".
            Me pareció interesantísimo precisamente por el período que abarca, protagonizado por sueños revolucionarios, represiones, gorilismo, burguesías y desclasamientos. Me interesaron especialmente sus estudios sobre peronismo y cultura de masas, y la recuperación crítica que hace de figuras emblemáticas de mi juventud, como fueron Jaime Rest, Eliseo Verón, Héctor Schmucler, Aníbal Ford y Heriberto Muraro. También el capítulo final me tocó de cerca, porque trata el exilio de intelectuales argentinos en México en los años 70 y 80. (Eudeba)

* Ya he comentado aquí un par de novelas de la notable escritora y académica franco-caribeña Maryse Renaud, original de la Isla de Martinica, de la que nunca se ha despegado. Claro que es a la vez parisina hasta la médula y una literata de fuste. 
            Ahora me envía Azul mortal, una novela de trama un tanto oscura y a la que no es fácil hincarle el diente hasta que un@ empieza a comprender la lógica del texto con su trama de traiciones y la evocación de un asesinato frustrado en los años 50 del siglo pasado. Y el cual años después Albert Constant, el protagonista que entonces salvó su vida, se ve forzado a develar pero ahora en un ambiente tropical subyugante e intenso como los climas del amor y de la muerte. No apta para lectores ansiosos, es, sin embargo, estupenda para amantes del género negro, esa variante literaria de la vida contemporánea. (Editorial Adarve)

Pedro Ángel Palou (Puebla, 1966) es un narrador mexicano autor de una inhabitualmente larga lista de títulos publicados, además de haber sido premiado desde muy joven. ambién. Su CV es abrumador: fue Secretario de Cultura del Estado de Puebla, y rector de la Universidad de las Américas, y desde hace una década reside en Massachusetts (EEUU), donde enseña literatura. Y ahora ha publicado su última novela, en Costa Rica, donde me tocó presentarla. 
            La quinta estación es la impactante historia de un impostor, estudioso de la mentira, que ha investigado a una tribu hostil de Papúa-Nueva Guinea y que ya sesentón protagoniza unextraño ligue con Margarita, una joven y guapa arquitecta. La novela conduce a un final asombroso y durísimo, en el que se mixtura lo cachondo con lo filosófico (ahí están todos: Kierkegaard, Kant, Spinoza, Nietzche) para, en un contexto del escepticismo general, el texto inquiera sobre el sentido de final del mundo, las relaciones humanas y el amor entendido como hacer el amor con quien menos se debiera. Desfilan por estas páginas inquietantes mujeres (Belén, Livia, Julia) con quienes se relaciona de diversos modos el rechazable personaje de esta historia acaso improbable, pero que sale a flote porque es unanovela sobre el amor en la vejez, y sobre la inmoralidad y la obsesión. 
            Un libro intenso, inquietante, incómodo, de enorme erudición. Te puede dejar con la boca seca y un millón de interrogantes. (Letra Maya)