Mis artículos de hoy domingo en el Buenos Aires Herald y en Página/12.
No es exactamente el mismo artículo, pero sí en lo sustancial.
En Inglés:
http://buenosairesherald.com/article/148472/moody-heat-and-albert-camus
Y en Castellano:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-236682-2013-12-29.html
Aviso por los comentarios
AVISO: Es probable que en algunas redes sociales existan cuentas, muros o perfiles a mi nombre. NADA DE ESO ES VERDADERO.
Las únicas 2 (dos) vías de sociabilidad virtual que manejo son este blog y mi página en FB. Ninguna otra cuenta, muro o perfil —en Facebook, Twitter o donde sea— me representa. Por lo tanto, no me hago cargo de lo que ahí puedan decir o escribir personas inescrupulosas.
domingo, 29 de diciembre de 2013
miércoles, 25 de diciembre de 2013
ENERGÍAS y FANTASMAS en DICIEMBRE
Mi artículo del domingo 22 en The Buenos Aires Herald
:
http://buenosairesherald.com/article/148066/december-short-on-power-long-on-ghosts
Un Diciembre con pocas energías y algunos fantasmas
Muchas veces escribir remite, y se parece, al arte de relacionar hechos aparentemente inconexos que, sin embargo, al ser hilvanados muestran su sentido, no siempre inocente. Al menos en política, esto es común.
Véanse los hechos: el primero fue el caos energético en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Un tercio del país real, cierto, pero fácil de enojar porque está sobrado de resentimiento y de aspiraciones siempre superiores a sus posibilidades. Cuando a ello se le suma la astucia de los que incentivan el fastidio de las clases medias, el caos parece inminente e ilimitado.
Ahora que ya no está Guillermo Moreno en el rol de malo de la película, y el muchachito del filme es simpático, de buenos modales y muy ejecutivo, la tradición argentina de diciembres violentos estuvo (¿acaso está todavía?) a un paso de repetirse.
Los profetas y mercaderes del caos saben moverse. Es sencillo para ellos utilizar a seres marginales carentes de todo y violentados por la vida miserable que llevan. Son sólo el 7% de la población, dirán algunos. Pero son casi tres millones de argentinos que no tienen nada que perder porque jamás tuvieron nada, y se concentran extramuros de las grandes ciudades. He ahí la carne de cañón del narcopoder, de las malditas policías, del clientelismo vil de las barriadas pobrísimas y de los horribles dirigentes que los incitan a saqueos, piquetes y desmanes. Nada más sencillo que echar alcohol al fuego para que el fastidio se generalice y devenga destituyente. Porque con votos, como se hace en democracia, no parece que consigan jamás llegar al poder.
Lo cierto es que a la infinita retahíla de recursos para generar el caos, al que siempre contribuyen algunos grandes diarios y la telebasura informativa, ahora se sumó la crisis energética. Al alcanzarse consumos record, nunca antes vistos porque la venta de electrodomésticos creció verticalmente en todo el país, los cortes sirvieron para alimentar la furia de lo que el macrismo llama "la gente".
Por eso el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, denunció primero una "estrategia comunicacional para responsabilizar al Gobierno". Y enseguida advirtió a las empresas productoras y transportadoras de energía eléctrica, en particular Edenor y Edesur, que "si no están dispuestos a prestar el servicio, estamos dispuestos nosotros a hacernos cargo". Y agregó: "Nos cansamos de las excusas. Las dos empresas deben cumplir el contrato, invertir y comunicarse con sus usuarios".
Esas declaraciones no sería aconsejable que sean leídas como meras amenazas, puesto que el kirchnerismo —se piense de ellos lo que se quiera— ha mostrado su capacidad de decisión cuando de nacionalizar pésimos servicios públicos se trata. Ahí están las Aguas Corrientes, el Correo, Aerolíneas Argentinas, YPF y más recientemente el Ferrocarril Sarmiento, como muestras de esa vocación.
Por supuesto, las empresas se defendieron con un buen argumento: que las tarifas en la ciudad de Buenos Aires y el área metropolitana son "las más bajas de toda América latina" y hacen "muy difícil prestar un servicio de calidad".
Por su parte, el secretario general del Sindicato Luz y Fuerza, Rafael Mancuso, denunció que las principales razones de los cortes de energía eléctrica son "la falta de inversión de las empresas" y la "falta de cuadrillas de trabajadores". Y advirtió que si el Gobierno estatiza la distribución de energía el sindicato apoyará la decisión. Al cierre de este artículo la cuestión todavía estaba abierta.
Por cierto, los ruidos de la semana se completaron con el ascenso del jefe del Ejército, César Milani, a teniente general, que es el máximo grado militar de este país. Por 39 votos contra 30, el Senado accedió a la propuesta del Poder Ejecutivo aun en contra de algunos pocos dirigentes de Derechos Humanos y del Centro de Estudios Legales y Técnicos (CELS), máximo organismo referencial en la materia. El CELS insistió en su demanda de pasar a retiro a Milani, acusado de participar en la desaparición del conscripto Alberto Ledo, en La Rioja en los años 70.
Más allá de la gravedad del caso, que marca un serio resquebrajamiento en los organismos de DDHH, no dejaron de resultar patéticas las acusaciones y la calificación de "genocida" al jefe del Ejército por parte de algunos senadores de la oposición que jamás defendieron causa alguna en favor de los DDHH y —algunos— consintieron las políticas de olvido y "reconciliación" que imperaron en la Argentina hasta 2003.
El debate en el Senado, por cierto, ofreció una pelea entre dos senadores: el veterano kirchnerista Aníbal Fernández y el debutante macrista Diego Santilli se cruzaron a gritos cuando el primero recordó las causas penales por escuchas ilegales en que está involucrado el señor Mauricio Macri. Todo ello, a propósito del posible tratamiento en sesiones extraordinarias del proyecto de ley que penaliza a los miembros de las fuerzas de seguridad que abandonen su tarea. La idea es trascendente: los policías no pueden dejar sus puestos por ninguna razón, y si hacerlo provoca daños materiales, lesiones o muertes, las penas deben agravarse.
En ese contexto, tuvo menos sonoridad el compromiso para establecer políticas públicas en contra del narcotráfico, firmado por la jerarquía católica (la Conferencia Episcopal que preside monseñor Jorge Lozano) y una especie de seleccionado de la oposición integrado por los señores Macri, Massa, Stolbizer, Binner, Sanz y Pino Solanas, entre otros. Lo curioso fue que aunque no hubo representantes del oficialismo, el gobernador Daniel Scioli adhirió a la idea.
Cabe mencionar también, como aporte a la búsqueda del caos, la amenaza del gobernador de Corrientes, Ricardo Colombi, de crear una cuasimoneda como en 2001 para afrontar aumentos y situaciones críticas. Colombi, único gobernador radical de la Argentina, declaró que tiene "todo planificado" y aseguró que otros gobiernos provinciales analizan medidas similares.
Y a todo esto, por debajo de la alfombra hay un fantasma que recorre el país silenciosamente: los sindicatos policiales que en varias provincias se estarían organizando, y en particular en la Provincia de B.Aires. Ante la aparente, inexplicable distracción de la inmensa mayoría de la clase política, casi todos los que dirigen esas intentonas sindicales son ex policías de pésimos antecedentes, exonerados de las fuerzas y/o implicados en brutales atentados contra los derechos humanos.
Las alertas amarillas siguen en el aire. •
http://buenosairesherald.com/article/148066/december-short-on-power-long-on-ghosts
Un Diciembre con pocas energías y algunos fantasmas
Muchas veces escribir remite, y se parece, al arte de relacionar hechos aparentemente inconexos que, sin embargo, al ser hilvanados muestran su sentido, no siempre inocente. Al menos en política, esto es común.
Véanse los hechos: el primero fue el caos energético en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Un tercio del país real, cierto, pero fácil de enojar porque está sobrado de resentimiento y de aspiraciones siempre superiores a sus posibilidades. Cuando a ello se le suma la astucia de los que incentivan el fastidio de las clases medias, el caos parece inminente e ilimitado.
Ahora que ya no está Guillermo Moreno en el rol de malo de la película, y el muchachito del filme es simpático, de buenos modales y muy ejecutivo, la tradición argentina de diciembres violentos estuvo (¿acaso está todavía?) a un paso de repetirse.
Los profetas y mercaderes del caos saben moverse. Es sencillo para ellos utilizar a seres marginales carentes de todo y violentados por la vida miserable que llevan. Son sólo el 7% de la población, dirán algunos. Pero son casi tres millones de argentinos que no tienen nada que perder porque jamás tuvieron nada, y se concentran extramuros de las grandes ciudades. He ahí la carne de cañón del narcopoder, de las malditas policías, del clientelismo vil de las barriadas pobrísimas y de los horribles dirigentes que los incitan a saqueos, piquetes y desmanes. Nada más sencillo que echar alcohol al fuego para que el fastidio se generalice y devenga destituyente. Porque con votos, como se hace en democracia, no parece que consigan jamás llegar al poder.
Lo cierto es que a la infinita retahíla de recursos para generar el caos, al que siempre contribuyen algunos grandes diarios y la telebasura informativa, ahora se sumó la crisis energética. Al alcanzarse consumos record, nunca antes vistos porque la venta de electrodomésticos creció verticalmente en todo el país, los cortes sirvieron para alimentar la furia de lo que el macrismo llama "la gente".
Por eso el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, denunció primero una "estrategia comunicacional para responsabilizar al Gobierno". Y enseguida advirtió a las empresas productoras y transportadoras de energía eléctrica, en particular Edenor y Edesur, que "si no están dispuestos a prestar el servicio, estamos dispuestos nosotros a hacernos cargo". Y agregó: "Nos cansamos de las excusas. Las dos empresas deben cumplir el contrato, invertir y comunicarse con sus usuarios".
Esas declaraciones no sería aconsejable que sean leídas como meras amenazas, puesto que el kirchnerismo —se piense de ellos lo que se quiera— ha mostrado su capacidad de decisión cuando de nacionalizar pésimos servicios públicos se trata. Ahí están las Aguas Corrientes, el Correo, Aerolíneas Argentinas, YPF y más recientemente el Ferrocarril Sarmiento, como muestras de esa vocación.
Por supuesto, las empresas se defendieron con un buen argumento: que las tarifas en la ciudad de Buenos Aires y el área metropolitana son "las más bajas de toda América latina" y hacen "muy difícil prestar un servicio de calidad".
Por su parte, el secretario general del Sindicato Luz y Fuerza, Rafael Mancuso, denunció que las principales razones de los cortes de energía eléctrica son "la falta de inversión de las empresas" y la "falta de cuadrillas de trabajadores". Y advirtió que si el Gobierno estatiza la distribución de energía el sindicato apoyará la decisión. Al cierre de este artículo la cuestión todavía estaba abierta.
Por cierto, los ruidos de la semana se completaron con el ascenso del jefe del Ejército, César Milani, a teniente general, que es el máximo grado militar de este país. Por 39 votos contra 30, el Senado accedió a la propuesta del Poder Ejecutivo aun en contra de algunos pocos dirigentes de Derechos Humanos y del Centro de Estudios Legales y Técnicos (CELS), máximo organismo referencial en la materia. El CELS insistió en su demanda de pasar a retiro a Milani, acusado de participar en la desaparición del conscripto Alberto Ledo, en La Rioja en los años 70.
Más allá de la gravedad del caso, que marca un serio resquebrajamiento en los organismos de DDHH, no dejaron de resultar patéticas las acusaciones y la calificación de "genocida" al jefe del Ejército por parte de algunos senadores de la oposición que jamás defendieron causa alguna en favor de los DDHH y —algunos— consintieron las políticas de olvido y "reconciliación" que imperaron en la Argentina hasta 2003.
El debate en el Senado, por cierto, ofreció una pelea entre dos senadores: el veterano kirchnerista Aníbal Fernández y el debutante macrista Diego Santilli se cruzaron a gritos cuando el primero recordó las causas penales por escuchas ilegales en que está involucrado el señor Mauricio Macri. Todo ello, a propósito del posible tratamiento en sesiones extraordinarias del proyecto de ley que penaliza a los miembros de las fuerzas de seguridad que abandonen su tarea. La idea es trascendente: los policías no pueden dejar sus puestos por ninguna razón, y si hacerlo provoca daños materiales, lesiones o muertes, las penas deben agravarse.
En ese contexto, tuvo menos sonoridad el compromiso para establecer políticas públicas en contra del narcotráfico, firmado por la jerarquía católica (la Conferencia Episcopal que preside monseñor Jorge Lozano) y una especie de seleccionado de la oposición integrado por los señores Macri, Massa, Stolbizer, Binner, Sanz y Pino Solanas, entre otros. Lo curioso fue que aunque no hubo representantes del oficialismo, el gobernador Daniel Scioli adhirió a la idea.
Cabe mencionar también, como aporte a la búsqueda del caos, la amenaza del gobernador de Corrientes, Ricardo Colombi, de crear una cuasimoneda como en 2001 para afrontar aumentos y situaciones críticas. Colombi, único gobernador radical de la Argentina, declaró que tiene "todo planificado" y aseguró que otros gobiernos provinciales analizan medidas similares.
Y a todo esto, por debajo de la alfombra hay un fantasma que recorre el país silenciosamente: los sindicatos policiales que en varias provincias se estarían organizando, y en particular en la Provincia de B.Aires. Ante la aparente, inexplicable distracción de la inmensa mayoría de la clase política, casi todos los que dirigen esas intentonas sindicales son ex policías de pésimos antecedentes, exonerados de las fuerzas y/o implicados en brutales atentados contra los derechos humanos.
Las alertas amarillas siguen en el aire. •
viernes, 20 de diciembre de 2013
DOS NUEVOS LIBROS, UNO DIGITAL

En España, la editorial Ecos Travel Books lanzó esta semana la primera edición digital de mi libro FINAL DE NOVELA EN PATAGONIA.
Una edición preciosa que puede leerse en tablets, kindle, ebooks y otras tecnologías digitales.
Lo pueden ver y leer fragmentos, y por supuesto adquirirlo, en:
http://www.ecosediciones.com/web/ficha_producto.php?id=110
Gracias a quienes lo lean en esta versión, ¡y si me lo comentan estaré aún más agradecido!!
Y ya está a la venta en todo el país la primera edición de mi primer libro, escrito cuando era yo un muchacho y luego prohibido por la dictadura.
Se titula ¿POR QUE PROHIBIERON EL CIRCO? y los primeros comentarios que recibo son muy hermosos y los agradezco de corazón.
domingo, 15 de diciembre de 2013
UNA PELIGROSA EXTORSION POLICIAL
Mi nota de hoy domingo en el diario The Buenos Aires Herald:
Y aquí la versión en castellano:
Como una Semana Santa policial, violenta y peligrosa
No es sencillo analizar lo
que sucedió esta semana en la Argentina. Y sobre todo no lo es porque
—obsérvese esta novedad— sucedió en todo el extenso territorio nacional. Casi
no hubo provincia en la que no se repitiera el chantaje policial iniciado y
consentido la semana anterior en Córdoba.
Igual que hace 26 años,
cuando la sublevación de oficiales del Ejército en la Semana Santa de 1987, una
corporación armada puso en jaque a la república. Y no casualmente en los mismos
días en que esta nación celebró los primeros 30 años de democracia
ininterrumpida.
Por supuesto que es obvio
que los desmanes y el vandalismo que se vieron estos días no pudieron ser
casuales. Y el resultado fue atroz: más de una docena de muertos, centenares de
heridos, destrozos en comercios de todo tipo y tamaño en por lo menos diez
ciudades, varias de ellas capitales de importantes estados, y pérdidas valuables
según cálculos iniciales en más de 600 millones de pesos. Y todo ello, debido
el extorsivo acuartelamiento de las policías provinciales, desacatadas de todos
los mandos, seguramente manipuladas por oscuros intereses y azuzadas por la
prensa y la televisión más irresponsables e irracionales.
La tragedia argentina es
sabido que tiene que ver con la violencia, eso no es nuevo. Pero poco se ha
visto como esto. Todo el Siglo XIX y todo el XX estuvieron signados por
crímenes y revueltas, inestabilidad y autoritarismo, y genocidios como el de la
Patagonia o el de la Guerra de la Triple Alianza, por lo menos. Casi no hubo
década del siglo pasado en la que no se produjeran alzamientos, rebeliones y
represiones feroces, cada una con sus largos repertorios de muertos y heridos. Pero
saqueos como los de esta semana, en los que policías y delincuentes eran de
hecho una misma cosa, jamás.
Suena odioso incluso al escribirlo, pero ésta es nuestra historia. Es inútil negarla, o falsificarla, cuando simplemente se trata de terminar con un tipo de comportamiento social que hace estragos y provoca resentimientos feroces en cada generación.
Suena odioso incluso al escribirlo, pero ésta es nuestra historia. Es inútil negarla, o falsificarla, cuando simplemente se trata de terminar con un tipo de comportamiento social que hace estragos y provoca resentimientos feroces en cada generación.
Por eso todas las
negociaciones resultaron repudiables, porque fue ni más ni menos que una
extorsión y porque se asentó en las armas que las instituciones republicanas
ponen en manos de decenas de miles de supuestos servidores públicos. Se trata
de aproximadamente 200 mil policías, la mayoría de los cuales de pronto se
encerraron aquí y allá y más allá, dejando a la población desprotegida. Y peor
aún, y según muchísimas denuncias, convirtiéndose ellos mismos en agentes
promotores de todo tipo de delitos.
Suena espantoso, porque lo
es. Y porque a la par la sociedad fue testigo de la claudicación del sistema
político, que encima premió a los sublevados con aumentos salariales que serán
imposibles de pagar, lo que augura renovados conflictos en los próximos meses.
Es cierto que algunos
argumentan que no había otra manera de sosegar los ánimos y parar la mano, como
se dice vulgarmente. Pero el precedente que esto instala es gravísimo. ¿Quién
le dirá que no a los reclamos que vendrán ahora, sean de docentes o camioneros,
de empleados públicos o de empresas privadas? ¿Y aun los de los mismos
policías?
"Los ataques, alevosos
y premeditados, pretendían que no se pudieran celebrar los 30 años de
democracia" dijo taxativamente el jefe de Gabinete Jorge Capitanich. Nada
más cierto, a la luz de lo acontecido. Pero también nada más frustrante, porque
la celebración se hizo igual y como un modo de no aceptar el chantaje de la
violencia, lo cual fue comprensible, pero el festejo resultó ensombrecido
porque en paralelo continuaba la horrorosa fiesta de violencia que seguían
protagonizando los sectores más bestializados de la sociedad.
Por supuesto, como destacó
la Presidenta en su discurso de celebración de los 30 años, "solamente en
democracia podrán hacerse los cambios necesarios". Así condenó los saqueos y
“la extorsión de los que portan armas para defender a la sociedad”, se
solidarizó con los afectados y llamó a democratizar las policías provinciales. Todo
muy bien, pero no explicó cuáles serán los modos y caminos para ello. Que ése es
el gran desafío de este tiempo. ¿Cómo cambiar la mentalidad y la práctica de los
policías de todo el país, que son decenas de miles de ciudadanos armados que
vienen de los niveles socioculturales más bajos, con poca y mala educación y
muchísimos de ellos militarizados más por huir de la pobreza y la marginación
que por auténticas vocaciones?
Esa realidad en algún momento iba a estallar, y quienes lo venían
subrayando —en realidad, muy pocos, y entre ellos este columnista— parecían
predicar en el desierto. Como lo hizo hace una década el jurista León Carlos
Arslanian en la Provincia de Buenos Aires, cuando puso en marcha la propuesta
más seria al respecto pero enseguida truncada por intereses políticos y mafiosos
que frustraron aquel proceso de regeneración integral de la policía bonaerense,
popularmente conocida como "la maldita policía".
A todo esto, y paradójicamente, el rumbo del país no se perdió y hasta hubo
algunas buenas noticias: como corolario de arduos acuerdos con el FMI, el jefe
de Gabinete anunció el debut del nuevo sistema de medición de precios que se
estrenará en febrero próximo. Lo que puedes ser un hito en el combate contra la
inflación y que se combina con el anuncio del titular de YPF, Miguel Galuccio, y
del presidente de la Comisión Nacional de Valores, Alejandro Vanoli, de un nuevo
bono de YPF para inversores minoristas, del cual se espera que tenga igual o
mayor éxito que el anterior.
Claro que nada de lo bueno
alcanza cuando la piel de la república está tan irritada y algunas pocas cosas
están claras: la primera es que toda violencia es repudiable y la Argentina debe seguir
encarando frontalmente el proceso de abandono de prácticas autoritarias. La
segunda es la urgencia de modificar el sistema policial en todo el país,
garantizando la educación integral de los policías, su profesionalización y jerarquización
en un sistema democrático. Y la tercera, la más trascendente, es que este país
debe terminar definitivamente con ese ominoso 6 o 7 % de su población (unos
tres millones de personas, como mínimo) todavía sumergida en la pobreza y la
indigencia. Es una porción posiblemente minoritaria, pero son personas, y
personas desesperadas que todavía viven en condiciones infrahumanas y, como se
ha visto estos días, son carne de cañón de mafias violentas y corporaciones
autoritarias.
Y es que sin solución humanitaria que dignifique esas vidas, no habrá solución política para este país. Bien harían las dirigencias, en el gobierno y en la oposición, si tomaran nota de ello y empezaran a ocuparse de manera veloz y consistente. •
Y es que sin solución humanitaria que dignifique esas vidas, no habrá solución política para este país. Bien harían las dirigencias, en el gobierno y en la oposición, si tomaran nota de ello y empezaran a ocuparse de manera veloz y consistente. •
miércoles, 11 de diciembre de 2013
LECTURARIO # 19 - Bukowski, Pratto, ejército y nazismo
Lecturario # 19
• Releí en viaje a la feria
del libro de Fortaleza, Brasil, "La máquina de follar" de Charles
Bukowski (1920-1994). Una colección de cuentos absolutamente disfrutables de
este maestro de la literatura norteamericana de los 50 y 60, escritos con un
desenfado desafiante que en su época se volvió proverbial y que colocó a
Bukowski entre los predilectos de hippies, alcóholicos y demás con sus textos
cachondos, mal hablados y llenos de deliciosas "indecencias". Lo
había leído hace como treinta años y recuerdo que cuando lo publiqué en la
revista "Puro Cuento" nos llegaron algunos reparos. Lo que me encanta
es comprobar que, aún hoy, Bukowski deja chiquitos no sólo a Henry Miller y a
muchos de sus contemporáneos, sino también a muchos que ahora mismo, en pleno
Siglo XXI, creen estar descubriendo el agujero de la guitarra con escenas y
palabrotas pero poca y mediocre poética narrativa. (Anagrama).
• De regreso de ese viaje leí
una interesantísima y original novela de otra escritora argentina del interior
del país. Ese "interior" que para mí y desde hace muchos años es una
categoría en sí misma. Porque ya conocen ustedes, mis lectores, los artículos
en los que sostengo que la literatura argentina es mucho más que la riquísima textualidad
municipal que el canon y la academia consideran desde hace décadas como una
especie de totalidad de la literatura nacional.
En este caso, la sorpresa fue "Trasfondo", intensa novela que me obsequió la narradora Patricia Ratto, docente de Literatura en su ciudad, Tandil, en el Sureste bonaerense. Presentada con lucidez por Martín Kohan, esta novela explora la vida en un submarino de la Armada Argentina durante la Guerra de Malvinas. Con rigor y prosa poética, sin golpes bajos ni regodeos innecesarios, el texto nos sumerge –nunca tan atinado el término– en una poética que combina el encierro, la espera, el miedo, la nostalgia y la soledad de un grupo de hombres que ignoran lo que sucede allá arriba. (Adriana Hidalgo).
En este caso, la sorpresa fue "Trasfondo", intensa novela que me obsequió la narradora Patricia Ratto, docente de Literatura en su ciudad, Tandil, en el Sureste bonaerense. Presentada con lucidez por Martín Kohan, esta novela explora la vida en un submarino de la Armada Argentina durante la Guerra de Malvinas. Con rigor y prosa poética, sin golpes bajos ni regodeos innecesarios, el texto nos sumerge –nunca tan atinado el término– en una poética que combina el encierro, la espera, el miedo, la nostalgia y la soledad de un grupo de hombres que ignoran lo que sucede allá arriba. (Adriana Hidalgo).
• Aunque en un registro
completamente diferente, leí un libro que puedo calificar entre curioso y
trascendente: "Historias del Ejército Argentino 1990-2010: democracia,
política y sociedad", un notabilísimo, llamativo trabajo de Máximo Badaró,
doctorado en antropología social en París, profesor en la Universidad Nacional
de San Martín e investigador del CONICET.
Desde ser la institución más repudiada del país en 1983,
el EA inició un proceso de reconversión muy profundo en su afán de asumir un
rol profesional como jamás había tenido. Así se abandonaron las viejas, delirantes
hipótesis guerreras y las necias pretensiones de encarnar el "espíritu de
la nación".
Este libro revisa ese proceso con seriedad e información.
Sobre todo el cambio cultural, la incorporación de mujeres militares, la
educación superior y profesional, y la cuestión de los Derechos Humanos, son
analizados con agudeza y lucidez. (Edhasa, Temas de la Argentina).
• "Salón Deutschland.
Intelectuales, poder y nazismo" es el título de un libro fascinante,
aunque de muy ardua lectura. Su autor es Wolfgang Martynkewicz, académico de
Literatura de las universidades alemanas de Bamberg y Bayreuth.
Interesantísimo, aunque algo extenso y pesado para el
lector que no se interese específicamente por el debate intelectual, relata
cómo las burguesías germanas se comportaron y participaron, entre finales del
Siglo XIX y comienzos del XX, de la parición del nazismo.
Nobles venidos a menos, empresarios, millonarios esnobs y
políticos de todo pelaje se dieron cita durante décadas en el famoso salón
literario de Munich que da título al libro. Y el cual explica puntillosamente,
de este modo, el apoyo de los intelectuales (muchos de ellos de izquierda) y de
las sofisticadas élites germanas al ascenso de Hitler, quien desde 1923 fue
también habitué de ese salón.
Quizás demasiado detallado con infinidad de nombres y figuras
que han de interesar específicamente a lectores alemanes, de todos modos es sorprendente
el desfile de personajes, y la documentación del libro es excepcional. Se trata
de una investigación profunda sobre el surgimiento de lo peor de la naturaleza
humana en un contexto de noblezas y burguesías intelectuales de esas que siguen
modas y siempre, en materia política, creen creer lo que otros les hacen creer.
Un libro fascinante de leer, espantoso de reconocer y
digno de elogio porque recrea con crudeza una época ominosa de la Europa más
culta y soberbia del Siglo XX. Y porque nos llena de interrogantes acerca de la
infinita capacidad de mal que anida en los seres humanos. (Edhasa). •
domingo, 8 de diciembre de 2013
OTRA SEMANA ARGENTINA, CON TODO FUERA DE LUGAR
Mi nota de hoy domingo en el diario The Buenos Aires Herald
Y aquí la versión en castellano:
Como en los viejos, y mejor
sería decir superados tiempos, los saqueos regresaron a la Argentina, concretamente a Córdoba y en circunstancias desdichadas, trágicas, con dos muertos, un
centenar de heridos, absurdas disputas políticas y un exasperante resentimiento
social que ya es piel de esta nación.
Ahora en Córdoba, y por la
impericia evidente del gobernador José Manuel De la Sota, en la que acaso sea
la segunda ciudad del país se vivieron horas de una zozobra y angustia que no
condicen con el estado general de la Argentina.
Y es que el gobernador no
sólo ha venido silenciando inexplicablemente la crisis, sino que no aceptó dar
necesarios aumentos salariales a los uniformados de su provincia ni advirtió la gravedad
del acuartelamiento que derivó después en repudiables saqueos y un vandalismo insólito.
Y para colmo dejó hacer a los vándalos, que por supuesto nadie sabe si
estaban organizados por la izquierda loca o por la derecha idem, o por ambas.
Gravísimo todo, y especialmente si se toma en cuenta la denuncia del periodista
Tomás Méndez, que fue quien destapó hace un par de meses el narcoescándalo en
esa provincia que años atrás se autoconsideraba "la docta" o "la
culta" y ahora es una especie de bestiario ejemplar de esta república:
"La protesta policial cordobesa fue por falta de los sueldos en negro que
surgían del narcotráfico", disparó Méndez.
Tal atribución hiela la sangre de la sociedad, si es
que se toma como hecho natural un reclamo de aumento salarial por parte de un
sistema oficial de policías —el de la segunda provincia del país, nada menos— motivado
en la inaceptable razón de que "había un sueldo en negro que surgía del
delito y que no está más porque las investigaciones pusieron en jaque a los
altos jefes. Entonces, las tropas piden un aumento absolutamente desmedido
porque no está más esa plata".
Y no fue todo lo que dijo Méndez, cuya conclusión es igual de escalofriante:
"En la Policía provincial hay una metodología que es delictiva y los
policías, en muchos casos, se han convertido en delincuentes".
En ese contexto el senador
Luis Juez, que es el más duro opositor al gobierno cordobés y extrañamente
también al gobierno nacional por razones de pura torpeza —pudo ser un
importante aliado del kirchnerismo, que lo desatendió y dejó a la deriva—, dijo
con su habitual estilo campechano que el problema policial cordobés "se
hubiera arreglado 72 horas antes con dos monedas".
Difícil saber si el senador
Juez tuvo razón, pero es altamente sospechoso que De la Sota, al volver urgido
desde Panamá y hacerse cargo del desastre, supuestamente “arregló” la
sublevación con un aumento de casi el 300% y la aceptación de una cantidad
asombrosa de reivindicaciones gremiales. La pregunta cae de madura: ¿Por qué no
lo hizo antes del horror? ¿Y por qué prefirió derivar las responsabilidades en
el gobierno nacional, algo a la vez tan inútil como necio?
Seguramente por eso el Secretario
de Seguridad Sergio Berni calificó de "payasada" el pedido de auxilio
que hizo De la Sota al gobierno nacional, un calificativo que compartieron de
hecho el jefe de gabinete Jorge Capitanich e incluso el ministro del Interior
Florencio Randazzo, quien acusó al gobernador cordobés de tener una
"actitud mezquina e irresponsable".
Lo que parece estar en el
fondo es también, y así quedó como suspendida en el aire, la sensación de
inmanejabilidad que ha venido ganando a la república en materia del poder
narco. Sin dudas a eso se debe que, en medio del fuego graneado, el chaqueño
Capitanich está convocando a los 24 gobernadores uno tras otro y con cierta
urgencia. La semana que hoy acaba recibió al porteño Mauricio Macri y al
santafesino Antonio Bonfatti. Y el martes de esta semana que hoy se inicia le
toca el turno a De la Sota, por cierto.
Y así él, el ya popularizado
"Coqui" Capitanich, sigue mostrándose como un Jefe de Gabinete
diferente, sí que a la vez recibiendo aprobaciones inesperadas. Aunque es
difícil dilucidar si su estrategia es propia o más bien, como él mismo ha
dicho, sólo cumple órdenes de la Presidenta, quien felizmente se ha llamado a
silencio y al menos por ahora cuida un poco su imagen. Algo opinable, desde ya,
pero que siempre ha merecido atención y fue factor principalísimo de la
política argentina de por lo menos el último año.
Y es que algo, bastante,
parece haber cambiado en el ambiente político nacional, y conviene destacarlo. No
sólo porque fue interesante ver a Macri con Capitanich y ambos de buen humor y con
más coincidencias que diferencias, sino porque también se conocieron
declaraciones de bienes (de riquezas, mejor dicho) del propio Macri y de su
gabinete, en el que son todos millonarios (el jefe de gobierno declaró 30
millones de pesos y siete millones de dólares). Sería de esperar entonces que,
en adelante, no sean las especulaciones inmobiliarias las que determinen sus
políticas para la destrozada capital de esta república.
Y en ese contexto, se eligió
nuevo rector en la Universidad de Buenos Aires, una de las más numerosas del
mundo con más de 300.000 estudiantes. Resultó el economista Alberto Barbieri,
hasta ahora vicerrector, y todo en medio del desorden ya habitual provocado por
grupos de izquierda que intentaron, por suerte en vano, impedir y/o condicionar
la asamblea universitaria.
Y por si todo ello fuera
poco, parece cerrarse la brecha entre el dólar ilegal (románticamente llamado blue) y el oficial que empezó a moverse
hacia arriba. Nadie sabe si esto frenará la inflación, pero seguro calmará algunas
ansiedades como también es seguro que no modificará las perversas costumbres de
esa detestable porción de argentinos especuladores que, con razones o sin
ellas, llevan décadas dañando al país.
Y entre tanto, y en las
sombras, el gran enemigo sigue acechando y de él casi no se habla: el Narcopoder
que está entre nosotros y del que se habla poco y se combate —pero en serio y
de a deveras— muchísimo menos. *
domingo, 1 de diciembre de 2013
UNA SEMANA ARGENTINA CON TODO EN SU LUGAR
Mi nota de hoy domingo en el diario The Buenos Aires Herald:
http://buenosairesherald.com/article/146438/a-week-in-argentina-with-everything-in-place
Y aquí la versión en Castellano:
Semana intensa, movida y
sorprendente la que acaba de pasar esta república. Al término del luto de la
Presidenta, y mientras el gobernador chaqueño Jorge Capitanich se esmera en
mostrarse como un Jefe de Gabinete diferente, el ambiente político pareció
airearse con las aprobaciones que a toda velocidad cosechó el flamante
funcionario: Domingo Cavallo, Eduardo Duhalde, Hermes Binner y Mauricio Macri,
cada uno a su modo y en su turno, elogiaron su designación y vocación de
diálogo.
Fue un gran punto de partida
según algunos, sobre todo después del clima adverso que en los últimos dos años
supo instalar el terrorismo periodístico de moda. Y fue un pésimo punto de idem
según otros, por aquello de "dime quién te alaba y te diré quién
eres".
Como sea, la diferencia de
estilo con su predecesor –el desdibujado y gris Juan Manuel Abal Medina– se
impuso rápidamente y Capitanich recibió auspiciosas bienvenidas también de casi
todos los medios. Un poco a la manera de Carlos Corach en los 90, cuando era
Ministro del Interior de Menem y atendía a decenas de ansiosos cronistas y
movileros en la puerta de su vivienda en Palermo, ahora el chaqueño de origen montenegrino
parece decidido a la misma práctica. Y no lo está haciendo mal, a juzgar por el
mejorado clima político nacional.
Sin dudas que a esto han contribuido diversas medidas, algunas de enorme sonoridad como la decisión de superar el conflicto con la petrolera Repsol mediante una indemnización que rondará los 5.000 millones de dólares, pagaderos en bonos. "Era imposible no pagar", defendió el flamante ministro de Economía Axel Kicillof, aliviado seguramente por evitar los seguros traspies que se esperaban en tribunales internacionales.
Claro que a la par de esas
celebraciones, que según se dice permitirán un desarrollo más y mejor sostenido
de YPF, hoy revalorizada y con acciones en alza, esta semana también mostró
claroscuros de lo más variados: preocupantes algunos, paradójicos otros y hasta
los hubo de sainete.
Entre estos últimos se
apunta el flamante senador Pino Solanas, quien entrevistó al Papa Francisco en
Roma cumpliendo tareas periodísticas para el canal de noticias TN, del Grupo
Clarín. Las repercusiones en Twitter fueron variopintas, pero en general
burlonas y condenatorias del otrora dirigente progresista y de izquierda.
Para la DAIA y gran parte de
la comunidad judía argentina, por cierto, Solanas se equiparó a la República
Islámica de Irán con sus declaraciones acusatorias hacia la dirigencia de la
sensibilizada colectividad y en consonancia con las igualmente desafortunadas
declaraciones de la diputada Elisa Carrió. Ambos políticos, hoy socios en
sistemática oposición, han logrado kilométricos centimetrajes con sus
escandalosas, provocativas declaraciones. Claro que Carrió supera largamente a
Solanas: durante la presentación de un libro del narrador y ahora libretista televisivo
Marcelo Birmajer, y teniendo como ladero al constitucionalista Daniel Sabsay, "Lilita"
calificó sin anestesia al resto de la oposición como "imbéciles", y no
se quedó allí. Acusó a los miembros de la comunidad judía de “negacionistas” y por
izquierda atacó también a la dirigencia del trotskista Partido Obrero, de
quienes dijo eran “gente adinerada”. Como broche de oro de esa inolvidable
velada literaria Carrió llamó a "no votar de nuevo a estos hijos de puta”
y comparó los discursos de la Presidenta con los del dictador Leopoldo
Galtieri. Too much, it seems the crowded voice of the nation said...
A todo esto, y tras un arduo
debate, se aprobó en el Senado la reforma y unificación del nuevo Código Civil
y Comercial, que ahora deberá tratarse en Diputados, pero en marzo. O sea, la
mayoría oficialista ganó tiempo, sin dudas respondiendo a presiones y lobbies,
pero ahora es de esperar que no acaben distorsionando los notables avances
modernizadores del proyecto original. Y es que es cierto que los lobbies son
fuertísimos, y el de la jerarquía católica ni se diga, pero en algunas materias
parecería que con el Código emparchado más que modernización la Argentina
estaría por retroceder un par de siglos, yendo más atrás del Código de 1869.
Por su parte, muchas
"cosas veredes" como diría Don Quijote de la Mancha. Daniel Scioli
logró aprobar el presupuesto bonaerense con el apoyo del Frente Renovador de Sergio
Massa. Milagro político, se dirá, pero no fue el único, pues al mismo tiempo
Gustavo Ferrari, brazo derecho de Francisco de Narváez, se convirtió en
funcionario del gobierno provincial de la noche a la mañana. Y todo eso a la
par que el flamante diputado Martín Insaurralde, hasta hace un mes favorito del
Frente para la Victoria, se iba de vacaciones a Miami con una reputada vedette
y modelo, por lo que acabó siendo cuestionado incluso por muchos de sus pares.
Sorpresa tras sorpresa, es sabido que estas mutaciones siempre se producen en
la política argentina. A la que por ellas tanta gente deplora, también hay que
decirlo.
Como hay que decir que en
Rosario, preciosa ciudad maldita de estos tiempos, bandas obviamente
organizadas desataron olas de saqueos a supermercados que nada tienen que ver
con los tiempos presentes, y sí en cambio parecen las primeras expresiones
populistas del ya temible Narcopoder. Será imperativo del futuro cercano no
quitar ojos de estas prácticas.
Y a todo esto, un grupo de
sindicalistas fue a Roma a tomarse una foto con el Papa, mientras a metros de
allí el Senado italiano expulsaba a Silvio Berlusconi y en Brasil se caía el
techo del nuevo estadio de Sao Paulo en el que se pensaba inaugurar la Copa del
Mundo de Fútbol.
Imposible terminar la
revisión de la semana sin decir que los impuestos se las traen. El gobierno nacional
anunció fuertes gravámenes a automóviles, aviones y embarcaciones de lujo, con
un sentido claramente clasista y apuntando hacia la punta más privilegiada de
la pirámide. Por su lado también el macrismo porteño logró, con quorum propio,
su propio impuestazo, aunque éste dirigido a todos los habitantes de la ciudad
sin distinción de clases, de manera que todos pagarán alrededor del 40% más en ABL
y habrá recortes, claro está, pero no para todos sino en gastos sociales. Nadie
podrá decir que no son coherentes. •
viernes, 29 de noviembre de 2013
REEDICION de mi PRIMERA NOVELA, 30 AÑOS DESPUES
Acaba de salir en Buenos Aires, y aún no he tenido el libro en mis manos, pero no se imaginan todo lo que me produce que finalmente se publique ésta, mi primera novela, que fue incinerada en 1976 y me llevó al exilio, y que nunca se volvió a publicar en la Argentina.
He aquí el texto que escribieron los editores de EDHASA:
¿Por qué prohibieron el circo? |
Giardinelli, Mempo |
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Con una frescura que emociona y una prosa entre lúdica y comprometida, esta que fue la primera novela de Mempo Giardinelli es, de algún modo, un reflejo de la historia nacional. Fue escrita a principios de los setenta y editada en 1976. Sin embargo, los lectores no pudieron acceder a ella: la dictadura quemó todos los ejemplares. Años después, con el autor en el exilio, se editó en México pero nunca llegó a la Argentina. La publicación aquí y ahora de ¿Por qué prohibieron el circo? es un homenaje a Mempo Giardinelli, y también un modo de entender y disfrutar su origen en la literatura.
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